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	<title>Cristiano Hoy</title>
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		<title>El Que Cambia los Tiempos</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Nov 2009 17:33:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Peliculas]]></category>

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		<description><![CDATA[[See post to watch Flash video]
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		<title>El Gran Secreto de Roma: &#8220;El Libre Albedrio&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 05:48:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Apostasia]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma]]></category>

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		<description><![CDATA[¡Cómo han cambiado las cosas! En 1563 el Concilio de Trento (que es el reglamento reconocido del Papado) afirmó: «¡Si alguno afirma , que el libre albedrío del hombre, movido e impulsado por Dios, no coopera dando su asentimiento a Dios que le mueve e impulsa a prepararse y disponerse así mismo para obtener la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¡Cómo han cambiado las cosas! En 1563 el Concilio de Trento (que es el reglamento reconocido del Papado) afirmó: «¡Si alguno afirma , que el libre albedrío del hombre, movido e impulsado por Dios, no coopera dando su asentimiento a Dios que le mueve e impulsa a prepararse y disponerse así mismo para obtener la gracia santificadora [justificación]; además, si alguno dice que la voluntad humana no puede rehusar si quiere; sino que es inactiva, y meramente pasiva, que tal sea ANATÉMA! (Canon IV) ¡Si alguna afirma, que desde la caída de Adán, el libre albedrío del hombre se perdió y se extinguió; que solo es un título, o más bien un nombre, sin la realidad de la cosa; y que es una invención introducida por Satanás en la Iglesia; que tal sea ANATÉMA!» (Canon V) [tomado de la página 136 del libro La Soberanía de Dios por A W Pink]</p>
<p>¡Poniéndolo más simple, si alguno afirma que el hombre NO tiene libre albedrío, que tal sea condenado como un hereje! La seriedad y la fuerza de esta declaración proviniendo del Vaticano de aquellos días, puede ilustrarse fácilmente. Porque por esta causa, William Tyndale (así como muchos otros entre los valerosos reformadores del siglo dieciséis) fueron quemados en la pira (cf. pg. 166-7, El Fugitivo de Dios: La Historia de William Tyndale y de la Biblia Inglesa por Brian Edwards).</p>
<p>Martín Lutéro vio claramente que el tema controversial del libre albedrío fue la causa principal de su separación de la iglesia de Roma. En su libro, La Esclavitud de la Voluntad, Lutéro respondió al católico romano Erasmo y a su ensayo crítico La Libertad de la Voluntad. Aunque chocaba casi con todo lo que Erasmo escribió, Lutéro elogió a Erasmo por lo menos en reconocer la discusión sobre el «libre albedrío» como la raíz del problema controversial entre Roma y los creyentes de la Biblia. En este aspecto, Lutéro dijo, «muy diferente a todos los demás, solo tú has atacado el verdadero problema, la esencia del asunto en disputa,» &#8211; a saber, el comúnmente llamado, el «libre albedrío» del hombre.</p>
<p>Tan opuesto al punto de vista católico romano/arminiano sobre el libre albedrío, encontramos la doctrina bíblica del libre albedrío resumida en las pgs. 29-30, de La Confesión de Fe de Westminster, (cap. IX, sec. 3 y 4, ed. 1647 reímprimida por Banner of Truth) «El hombre, por su caída al estado de pecado, ha perdido absolutamente toda capacidad para querer cualquier bien espiritual que acompañe a la salvación (Rom. 5:6 y 8:7; Juan 15:5); y por consiguiente, como hombre natural que está enteramente opuesto a ese bien (Rom. 3:10, 12), y muerto en el pecado (Efe. 2:1, 5; Col. 2:13), no puede por su propia fuerza convertirse a sí mismo o prepararse para la conversión (Juan 6:44, 65; 1 Cor. 2:14; Efe. 2:2-5; Tit. 3:3-5). Cuando Dios convierte a un pecador y le traslada al estado de gracia, lo libra de su estado de servidumbre natural bajo el pecado, y por su sola gracia lo capacita para querer y obrar libremente lo que es espiritualmente bueno (Filip. 2:13, Rom. 6:18,22); pero a pesar de eso, por razón de la corrupción que todavía le queda a ese pecador, éste no quiere solamente y de un modo perfecto lo que es bueno, sino que también quiere lo que es malo (Gal. 5:17, Rom. 7:15-23).</p>
<p>Hay dos puntos de vista opuestos e irreconciliables que se le han presentado hoy y solo una pregunta resta, ¿Con quién se va a parar? ¿Con la Biblia, con Cristo, con Sus profetas, con los reformadores, con los mártires, con los puritanos, etc., (opuestos al libre albedrío del hombre) o con las enseñanzas católico romanas/arminianas y tradiciones de los hombres? (Juan 10:3, 27; Mat. 15:7-14 y 16:6-12).</p>
<p>Para mayor estudio vea Juan 1:13 y Rom. 9:16. En Juan 15:16 notará que: «mucho son llamados» (esto es el llamamiento externo, por la predicación, etc.) y ¿acaso dice ‘pocos escogen’? oh no, la Escritura lee: «pocos escogidos,» [Mat. 22:14] esto es escogidos por la voluntad de Dios, recibiendo el llamamiento eficaz interno y capacitación del Espíritu Santo (Sal. 110:3), puesto que son predestinados a ello (Rom. 8:29-30).</p>
<p>A la luz de este pequeño estudio, es fácil ver como es que por una falta de estudio doctrinal e histórico del libre albedrío está llevando a muchos a una adaptación seria de la apostasía ecuménica errónea albergada por la iglesia de Roma junto con otras falsas creencias. En esta área, muchos «Protestantes,» aún ahora, se postran ante el ídolo humanístico y anti-cristiano del libre albedrío de Roma &#8211; ¡que Dios nos dé fortaleza para permanecer fieles a Su palabra!</p>
<p>Gracias a : <a href="http://www.presbiterianoreformado.org/">http://www.presbiterianoreformado.org/</a></p>
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		<title>Historia del Evangelio en Chile</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 02:59:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Documentales]]></category>
		<category><![CDATA[Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>

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<p style="text-align: center;"><object style="margin: 0px;" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="355" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowScriptAccess" value="always" /><param name="src" value="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=historia-del-evangelio-en-chile-actualizado-octubre-2008-a-1225834510972529-8&amp;stripped_title=historia-del-evangelio-en-chile-actualizado-octubre-2008-a-presentation" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed style="margin: 0px;" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="355" src="http://static.slidesharecdn.com/swf/ssplayer2.swf?doc=historia-del-evangelio-en-chile-actualizado-octubre-2008-a-1225834510972529-8&amp;stripped_title=historia-del-evangelio-en-chile-actualizado-octubre-2008-a-presentation" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
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		<title>UN LLAMADO A LA FIDELIDAD HISTÓRICA DE NUESTRA FE</title>
		<link>http://www.cristianohoy.org/blog/un-llamado-a-la-fidelidad-historica-de-nuestra-fe.html</link>
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		<pubDate>Tue, 06 Oct 2009 16:21:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>

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		<description><![CDATA[Fidelidad, no novedad, es el grito apostólico en procura de cuidar el mayor y más precioso encargo que Dios ha puesto en manos humanas: Su Palabra. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong>UN LLAMADO A LA FIDELIDAD HISTÓRICA</strong></p>
<p align="center"><strong>&#8220;Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.&#8221; (II Timoteo 2.2)</strong></p>
<p>Vivimos en días cuando los hombres buscan romper con el pasado, se habla de quebrar los yugos de la historia, se quiere mirar hacia adelante sin considerar el atrás. El hombre del siglo XXI ha logrado avances que ningún otro siglo siquiera pensó. La arrogancia de nuestro siglo es mirar el pasado con vergüenza y estupor. ¿Cómo pudimos vivir tantos años en ignorancia? Es el grito emancipador con el que se dio a luz el nuevo milenio. Las ideas progresistas se han asumido como ciertas, todas ellas. Tal vez la huella de un mundo evolucionando trae consigo atractivos y desafíos importantes en cada generación, que en respuesta a los límites impuestos por el pasado, buscan desarrollarse plenamente.</p>
<p>Desafortunadamente la teología no ha escapado a dicho espíritu de tal forma que hemos llegado a un estado tal que si se quiere ganar respeto y un lugar prominente en los estantes de las librerías cristianas el llamado es a ser novedoso, a romper con el pasado, a criticar lo que para nuestra época simplemente es anticuado. Lo que se desarrollara en el área teológica en el siglo antepasado y de una manera académica y filosófica, abonó el terreno para que hoy seamos testigos presenciales de comunidades cristianas viviendo el cristianismo fundamentados en meras novedades doctrinales. Este espíritu se deja ver entre otras cosas, por la avalancha de &#8220;best-sellers&#8221; que se suceden el uno al otro a tal velocidad que apenas alcanzamos a saber de alguno cuando otro ya está en producción. Todos ellos promocionados como &#8220;grandes novedades&#8221; editoriales y son de consumo masivo por dichas comunidades.<span id="more-737"></span></p>
<p>Y decimos que es un hecho desafortunado<a href="#_ftn1">[1]</a> porque el prestigio que la novedad o ruptura del pasado puedan representar en otras áreas, en el cristianismo no solo es peligroso sino que puede rayar hasta en lo herético. La novedad, no es una virtud cuando de doctrina y fe se tratan, más bien es una de las señales que detectan un desvío de facto de las doctrinas fundamentales de la misma. Separar doctrina de sus antecedentes históricos en el estudio serio de la Palabra de Dios no es algo que un estudiante leal de las mismas pueda permitirse obviar sin ser conducido a una teología amputada. Berkhof lo señala con claridad hablando de esto:</p>
<p>“Ha habido mucho de esto en el pasado y aun lo hay, incluso en la actualidad. El resultado ha sido la falta de un adecuado entendimiento y la falta de una correcta evaluación de doctrina. No se percibía el hecho de que el Espíritu Santo guiaba a la Iglesia a la interpretación y desarrollo de la verdad tal y como es revelada en la Palabra de Dios. Los controles y señalizaciones del pasado no fueron tomados en consideración y antiguas herejías, hace mucho tiempo condenadas por la Iglesia, constantemente se están representando como nuevos descubrimientos. Las lecciones del pasado son grandemente descuidadas, y muchos parecen sentir que deben lanzarse solos al camino, como si nada se hubiese hecho en el pasado. Por cierto que un teólogo tiene que tener en cuenta la situación actual del mundo religioso y siempre estudiar la verdad nuevamente, pero no puede descuidar, con impunidad, las lecciones del pasado<a href="#_ftn2">[2]</a>.</p>
<p>Dice Martin: <em>Por desgracia, vivimos en una era…que está marcada por el relativismo existencial, el antiautoritarismo,  y el aislacionismo histórico</em><a href="#_ftn3">[3]</a>. Un espíritu, por cierto, contrario y ajeno al pensamiento del apóstol Pablo tal y como está expresado en el texto que tenemos por delante: &#8220;Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.&#8221; Tres generaciones, por lo menos, son mencionadas aquí y todas y cada una de ellas comprometidas no con la novedad sino con la transmisión del mismo encargo. Digo tres, porque podríamos pensar en una cuarta si consideramos que Pablo, a su vez, tuvo que aprender de alguien (Cristo). Y aún una quinta y una sexta, etc., si pensamos en todas aquellas generaciones que han sucedido a los apóstoles y sus inmediatos seguidores hasta llegar a nuestros días. Insisto, a todas y cada una de ellas se les recomienda transmitir el mismo encargo, cuidarlo, mantenerlo fiel.</p>
<p><strong>NOVEDAD O FIDELIDAD</strong></p>
<p>Fidelidad, no novedad, es el grito apostólico en procura de cuidar el mayor y más precioso encargo que Dios ha puesto en manos humanas: Su Palabra. No me equivoco al decir que todos los que nos encontramos aquí tenemos un ardiente deseo en nuestro corazón por ser fieles a la Palabra de Dios. Creo que por lo menos esta es una de las razones por las cuales buscamos capacitarnos mejor en el estudio de las Sagradas Escrituras.</p>
<p>En procuras de esta loable meta de capacitación espiritual, debemos poner atención a los malos sustitutos con que hemos reemplazado virtudes claramente Bíblicas y espirituales como la fidelidad, la verdad, lealtad, perseverancia en la fe y otras si es que nuestro deseo es llevar la Palabra de Dios a todas las implicaciones necesarias en toda área de la vida e Iglesia. Hoy es común escuchar los sustitutos modernos (mundanos) como éxito, multitudes, ganancias, impacto y más. Permítanos precisar más. Si se preguntaran a los ministros en general la manera de medir su eficacia ministerial, su respuesta se inclinaría al activismo, efectismo, las estadísticas, ganancias y otras. Pero veríamos ausente de su evaluación ministerial el apego fiel y diligente a las virtudes Bíblicas que denotan su verdadera eficacia.</p>
<p>Podemos ser muy apresurados al pasar por alto este punto y creernos de aquellos que andan en fidelidad. Pero quisiéramos preguntar acerca de la doctrina funcional más que de la teórica ya que muchas veces desligamos lo que confesamos con lo que en la práctica usamos. Es necesario evaluar en la vida ministerial la razón de hacer o desechar, instaurar o abolir los elementos del desarrollo eclesial. ¿Cuál es el fundamento? ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Porque funciona? ¿Porque da resultados? ¿Porque lo dice la Palabra de Dios? Miremos el contenido de nuestras predicaciones, a qué están dirigidas y de dónde parten. Tal vez las necesidades percibidas pesan más en nuestro ministerio que la Palabra de Dios. Pero es necesario pasar por la evaluación nuestro evangelismo, liderazgo, liturgia, enseñanzas, organización eclesial, etc.</p>
<p>El llamado es a la fidelidad y se debe advertir algo. Esta virtud muchas veces compite con el pragmatismo y la novedad. Ésta es un veneno al espíritu a-histórico de nuestra generación porque de hecho implica un presupuesto anterior a nosotros. Al señalar hacia la fidelidad doctrinal, estamos dando por sentado la existencia previa de eso llamado doctrina. Fidelidad es el llamado del apóstol inspirado. Dios nos conceda de la fidelidad necesaria para no perder el rumbo… o para retomarlo. Pues bien, tenemos en este verso algunos elementos esenciales que nos van a ayudar en nuestra búsqueda por la fidelidad a la Palabra de Dios:</p>
<p><em><strong>UN ENCARGO: LA TRADICIÓN APOSTÓLICA</strong></em></p>
<p><em><strong>UNOS ENCARGADOS: HOMBRES FIELES</strong></em></p>
<p><em><strong>UNA MANERA: FIDELIDAD</strong></em></p>
<p align="center"><strong>I. UN ENCARGO: LA TRADICIÓN APOSTÓLICA</strong></p>
<p align="center"><strong><em><span style="text-decoration: underline;">Lo que has oído de mí</span></em></strong><em> ante muchos testigos, <strong><span style="text-decoration: underline;">esto</span></strong> encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.</em></p>
<p><strong>TRADICIÓN</strong></p>
<p>Tradición es un término que no nos gusta por su connotación católico-romana, pero debemos reconocer que la Biblia sí habla de una tradición apostólica, por supuesto verdadera. Recordemos que inicial y primordialmente la instrucción apostólica era oral, sólo luego escrita. En las cartas neotestamentarias tenemos más bien un resumen de lo que los apóstoles enseñaron a las iglesias, no la totalidad de la tales. Ésta fue la revelación Escrita que Dios nos quiso dejar.</p>
<p>Algunos textos que dejan en claro que existió tal tradición oral son:</p>
<ul>
<li>&#8220;Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las <strong>instrucciones</strong> tal como os las entregué.&#8221; (I Cor 11.2)</li>
<li>&#8220;Así que, hermanos, estad firmes, y retened la <strong>doctrina</strong> que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.&#8221; (II Tes 2.15)</li>
<li>&#8220;Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la <strong>enseñanza</strong> que recibisteis de nosotros.&#8221; (II Tes 3.6)</li>
</ul>
<p>En cada uno de estos casos la palabra resaltada traduce la palabra griega<em> paradosis</em> (παράδοσις), que según el diccionario significa &#8220;lo que es transmitido&#8221;<a href="#_ftn4">[4]</a>. Es de resaltar dos puntos bien importantes:</p>
<p><strong>a. Que para la época apostólica, ya existía un sistema concreto de creencias llamado la fe, doctrina, enseñanza, verdad, evangelio, que era claramente distinguible de lo que no lo era.</strong> (Rom 16: 17; I Tim 1: 3, 10; 6:3; II Tim 4:3; Gal 1: 6,7) Es decir, en tiempos de la primera Iglesia notamos la existencia de la doctrina fundamental que podía definirse con claridad y que se podía determinar cuando pasaba a ser una ‘doctrina distinta’ o un ‘evangelio diferente’.</p>
<p><strong>b. Que tanto los apóstoles como sus seguidores eran conscientes que la enseñanza acerca de Jesucristo y de esta doctrina (o fe, verdad etc,) era algo que debía &#8220;transmitirse&#8221;</strong>. En otras palabras, pasarse como un encargo de generación en generación. Tal transmisión se hace por vía oral, por supuesto, para las generaciones subsiguientes a los apóstoles, en completa concordancia y sumisión a la revelación dada y escrita por ellos.</p>
<p>Sabemos de la necesidad que la Palabra de Dios fuera puesta por escrito, según la Confesión Bautista de 1689 <em>&#8220;para conservar y propagar mejor la verdad&#8230; contra la corrupción de la carne y la malicia de Satanás y del mundo&#8221;</em> (Cap. 1, par. 1). Pero esa Palabra así revelada y escrita debe ser interpretada. Los apóstoles no sólo &#8220;hablaban&#8221; la Palabra, también la &#8220;explicaban&#8221;:</p>
<ul>
<li>&#8220;Pablo disertaba largamente&#8221; (Hch 20.9)</li>
<li>&#8220;y enseñaban&#8221; (Hch 5.21)</li>
<li>&#8220;Y Pablo y Bernabé continuaron en Antioquía, enseñando la palabra del Señor&#8221; (Hch 15.35).</li>
</ul>
<p>Fundamentados en la Palabra de Dios, los apóstoles dieron forma a lo que se puede denominar: La forma de las sanas palabras (II Tim 1: 13). Timoteo debía sujetarse no sólo a las sanas palabras sino a una forma determinada de ellas, a un patrón definido por el cual debería guiarse. Este boceto, modelo o forma consistía de las palabras que había oído de Pablo y su interpretación. El lema que actualmente es tan popular: “No importa <em>lo</em> que crees, basta con que seas sincero en lo que crees”, lo contradice de plano Pablo inspirado aquí. Tampoco podemos ser tan ‘generales’ con decir que nos sujetamos a la Biblia, todos los grupos lo hacen. Es precisamente a esto a lo que Pablo se refiere en su encargo a Timoteo, notemos que le dice: &#8220;para enseñar&#8221;. No simplemente para &#8220;leer&#8221; las Escrituras, sino para &#8220;enseñar&#8221; las Escrituras, de acuerdo a la norma apostólica y no a sus propios pensamientos (II Tes 3.6).</p>
<p>Otros textos que presentan el mismo encargo son:</p>
<ul>
<li>&#8220;&#8230;el que enseña, en la enseñanza&#8221; (Rom 12.7)</li>
<li>&#8220;El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye&#8221; (Gal 6.6)</li>
<li>&#8220;Pero es necesario que el obispo sea&#8230; apto para enseñar&#8221; (I Tim 3.2)</li>
</ul>
<p>No es extraño, entonces, que la Biblia nos hable de &#8220;la sana doctrina&#8221; como la exposición fiel de las Escrituras en concordancia con la predicación apostólica (I Tim 1.10; 6.3; 4.3; 2.1). Precisamente I Tim 4.3 nos dice, a manera de contraste, que lo contrario a ser fieles a la sana doctrina es el tener comezón de oír, una forma eufónica para decir &#8220;correr tras novedades&#8221;, &#8220;ir en pos de algo nuevo&#8221;.</p>
<p><strong>ENCARGO</strong></p>
<p>La palabra que en nuestro texto se traduce &#8220;encarga&#8221; es <em>paratithemi</em> (παρατίθημι), que es la forma verbal del mismo sustantivo <em>paradosis</em> considerado anteriormente (παράδοσις). En Lc 12.48 se traduce &#8220;confiado&#8221; y en Hch 14.23 &#8220;encomendaron&#8221;. De nuevo tenemos aquí una clara implicación de tradición. El encargo no es solamente las Sagradas Escrituras sino la correcta interpretación de las mismas, la interpretación apostólica.</p>
<p>Ahora, miremos la implicación necesaria para la Iglesia de sostener la doctrina siendo columna y baluarte de la verdad. Habrían generaciones que vendrían tras los apóstoles que creerían en Cristo por la palabra de ellos (Jn 17: 20)<a href="http://www.cristianohoy.org/wp-admin/#_ftn5">[5]</a>. La consecuencia necesaria es que la Iglesia, que se edifica por el fundamento de los apóstoles, recibe las sanas palabras y la forma de las sanas palabras. Es un encargo generacional a partir de Cristo. A la Iglesia se le encomienda, se le confía esta tradición apostólica. Y sería poner en tela de juicio el sacerdocio de Cristo si dijéramos que no hay rastro histórico de este encargo a través de todas las edades. Pero damos por sentado que la historia es testigo del cumplimiento de este encargo, pasando de generación a generación la doctrina apostólica en cada era de la Iglesia, tal y como fue enseñada.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">La tesis aquí es la siguiente</span>: <strong>Hay una verdadera tradición apostólica</strong><a href="#_ftn6"><strong><strong>[6]</strong></strong></a><strong> que puede ser discernida en el hilo de la historia y es nuestro deber indagar por ella, reconocerla y serle fieles</strong>. No decimos esto en demérito de las Sagradas Escrituras, más bien en pro del supremo respeto que ellas se merecen. Hermanos, debemos ser fieles a las Escrituras pero esto significa fieles en la interpretación de las Escrituras de acuerdo a la norma apostólica. La pregunta que ahora nos hacemos es esta: ¿Hay un hilo histórico que podamos reconocer como guía de lo que los apóstoles llamaron &#8220;sana doctrina&#8221;? ¿Podemos discernir en la historia aquellos hombres e Iglesias que fueron fieles al encargo apostólico? ¿Al rastrear la historia encontramos que en algún lado se ha representado en general esta tradición con más fidelidad?</p>
<p>La respuesta es un sí rotundo. Ahora, sin intentar hacer declaraciones superlativas, es menester leer la historia cristiana con la mayor objetividad posible y en aras al regreso a nuestra fe histórica, aceptar que es cierto que se puede establecer la realidad de esta afirmación. Si bien no se pretende decir que exista una expresión perfecta e inmaculada o una manifestación exacta e integra de la verdad absoluta, podemos verificar que si hay expresiones fieles y muy próximas al modelo de la sana doctrina. Cito a continuación las palabras de Alfonso Ropero en el libro &#8220;los hombres de Princeton&#8221;:</p>
<p>Por ello conviene asentar de un modo claro y tajante que por calvinismo entendemos el cristianismo en su expresión más pura y radical. Puede que muchos no estén totalmente de acuerdo con el término &#8220;calvinista&#8221; como expresión que defina a los seguidores de Jesucristo, y hay mucha razón en ello, pero entendamos que cuando aquí se usa la palabra calvinista y otras análogas no es para definir una corriente dentro del cristianismo sino precisamente ese cristianismo cuya huella puede rastrearse a través de los siglos de historia de la Iglesia retrocediendo hasta las enseñanzas de Jesús por medio de sus expresiones más claras, como las desarrolladas por Juan Calvino, Agustín, Pablo. Con esto no se pretender idolatrar al hombre, ni sustituir la Palabra de Dios por la, con todo lo honorable que sea, Confesión de Fe de Westminster, u otros escritos análogos. Nunca intentó la Reforma otra cosa que mantener en alto la sola y exclusiva autoridad de la Escritura. Por ello luchó y por ello sufrió. Esto es de sobra conocido por todos y es en este sentido histórico que usamos la palabra calvinista o reformado.<a href="#_ftn7"><strong>[7]</strong></a></p>
<p align="center"><strong>II. UNOS ENCARGADOS: HOMBRES FIELES</strong></p>
<p align="center"><em>Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a <strong>hombres fieles</strong> <strong>que sean idóneos</strong> para enseñar también a otros.</em></p>
<p>Pero nuestro texto nos habla de hombres quienes han recibido este encargo precioso y la única característica que subraya de los tales es &#8220;que sean fieles&#8221;. Πιστός (pistos) es un sustantivo que bien puede traducirse &#8220;permanente&#8221;, &#8220;estable&#8221;, &#8220;firme&#8221;. Cuando la Biblia dice que Dios es fiel se refiere a la inmutabilidad de Dios en su ser y en su propósito (cf. I Cor 1.9; 10.13), como consecuencia de ello el siervo del Señor debe caracterizarse por ser de una sola palabra, no como aquellos que hoy dicen una cosa y mañana otra talmente contraria:</p>
<p>&#8220;Mas, como Dios es fiel, nuestra palabra a vosotros no es Sí y No&#8221; (II Cor 1.18)</p>
<p>Pablo dice a Timoteo que el encargo de predicar (enseñar) la Palabra de Dios debe ser puesto en manos de hombres que sea fieles, que se consideren meramente instrumentos y transmisores, no innovadores o formadores de la correcta enseñanza Bíblica. Advirtiendo a sus estudiantes Spurgeon les instaba así:</p>
<p>“Si hablamos como embajadores de Dios, no debemos nunca quejarnos de falta de asuntos [tema de la predicación], porque nuestro mensaje abunda en los pensamientos más preciosos. Todo el Evangelio se debe presentar desde el pulpito; toda la fe, una vez entregada a los santos, debe ser proclamada por nosotros”<a href="#_ftn8"><strong>[8]</strong></a>.</p>
<p>Si el oficio de estos hombres fieles es, como lo era en un comienzo, recibir, mantener y proclamar las palabras que habían escuchado sin aumentar ni añadir sino apegarse fielmente a ellas, pudiéramos intuir que no habría campo para el error, finalmente ya todo está dicho y el oficio es instrumental. Pero no es así, siendo sinceros, contamos con poderosos adversarios que combaten dentro y fuera de nosotros haciendo el oficio contrario, buscando ‘mejorar’, ‘pulir’ o hacer ‘más agradable’ las viejas palabras del Evangelio. Advirtiendo esto, los mismos apóstoles ya habían advertido la aparición de hombres que torcían las Sagradas Letras en su tiempo:</p>
<ul>
<li>&#8220;Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos.&#8221; (II Tim 2.17-18)</li>
<li>&#8220;&#8230;las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición&#8221;(II Ped 3.15-16)</li>
</ul>
<p>Esta fidelidad del hombre de Dios debe ser demostrada en la obra de instrucción que realiza. Su servicio con la Palabra de Dios requiere de aptitud para enseñar. Enseñar es exponer, explicar, sistematizar. En otras palabras, el encargo que estos hombres reciben es ser fieles a la explicación apostólica de la Sagrada Escritura, lo cual es un requisito del que anhela ser obispo:</p>
<p>&#8220;&#8230;retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada,&#8221; (Tit 1.9)</p>
<p>Resaltemos que el texto dice &#8220;retenedor&#8221; y señala que su tarea es retener la palabra fiel &#8220;tal como ha sido enseñada&#8221;. John Stott hablando metafóricamente del predicador como administrador señala:</p>
<p>“Esta metáfora… muestra el contenido del mensaje del predicador… Si en la metáfora hay alguna enseñanza, ésta es que el predicador no provee su propio mensaje, sino que es provisto del mensaje. Si no se espera que el mayordomo alimente a la familia [que sirve] de su propio bolsillo, tampoco el predicador debe proveer su mensaje a expensas de su propio ingenio. Muchas metáforas del Nuevo Testamento señalan esa misma verdad: que la tarea del predicador es proclamar un mensaje que le ha sido dado.”<a href="#_ftn9"><strong>[9]</strong></a></p>
<p>Y añade en otro lugar hablando del predicador como Heraldo:</p>
<p>“Las buenas nuevas que ha de proclamar están contenidas en la Palabra [de Dios], de la cual él es administrador, porque la Palabra de Dios es esencialmente el relato y la interpretación del gran acto redentor de Dios en Cristo y por Cristo.”<a href="#_ftn10"><strong>[10]</strong></a></p>
<p>Otra vez nos sentimos constreñidos por el Espíritu que inspiró a los apóstoles a considerarnos meros conductos por medio de los cuales corra libremente la Palabra divina. Es el solemne llamado divino a través de Cristo y los apóstoles y el temor de este encargo y la solemnidad que debe rodear nuestro oficio no debe ser tomado a la ligera solo por el ánimo extrovertido de andar en novedades contemporáneas. “Los hombres pueden considerarnos como predicadores excelentes, pero tengamos cuidado de que Cristo no nos considere infieles”<a href="#_ftn11">[11]</a>. No nos llama el Espíritu Santo a innovar la teología que ya existía en la época apostólica y que ha sido transmitida fielmente por algunos a través de la historia de la Iglesia sino a mantenernos fieles a ella.</p>
<p>Ha de ser esta una de las razones más fuertes de porqué la predicación expositiva no debe ser una de las maneras de predicar sino creemos, la manera de hacerlo. Esta predicación hace honor a la Palabra de Dios, conserva los pensamientos del Espíritu Santo que la inspiró, nos lleva a indagar necesariamente por el texto dentro de su contexto, por su estudio gramático e histórico y sólo así ser fieles a la intención apostólica. Ha sido la costumbre de los hombres fieles a través de la historia proceder así. La fidelidad en recibir, mantener y proclamar la Palabra de Dios ha sido una constante en el desarrollo de la Iglesia de Cristo. La historia de la Iglesia también nos evidencia los momentos lamentables cuando las cosas no han sido así. Sectores de la Iglesia han tenido que lamentar las veces que han corrido tras las modas doctrinales, perjudicando así la vida de muchos. Pero una y otra vez esta historia se vuelve más reiterativa y cada vez más peligrosa. Es hora, entonces, de evaluar nuestros caminos.</p>
<p>Estos hombres, exponentes muy fieles de la tradición Bíblica y apostólica de los que hemos venido hablando, tenían unas características que vale la pena tener en cuenta en nuestro camino hacia la fidelidad bíblica:</p>
<ul>
<li>No predicaron nada nuevo</li>
<li>Tenían una identidad histórica</li>
<li>La Biblia era central</li>
<li>La piedad fundamental</li>
<li>Su mayor reconocimiento era que Dios es Dios</li>
<li>Estaban cargados de una gran humildad</li>
<li>Consideraban que eran herederos más que formadores de una teología</li>
</ul>
<p>Hombres como Agustín, Calvino, Lutero, los puritanos, Archibald Alexander, Charles Hogde, Spurgeon, por nombrar sólo algunos, constantemente repetían que eran herederos de una larga tradición teológica. No se consideraban llamados a hacer una teología sino a defender una que ya existía pero que había sido descuidada. Siempre rechazaron las etiquetas teológicas a sus sistemas, fueron sus seguidores, y en otras ocasiones sus contradictores, quieres colocaron tales etiquetas a sus sistemas teológicos. Agustinianismo, Calvinismo, Puritanismo, Teología Reformada, son etiquetas dadas por la historia al único sistema teológico que honra a Dios, su Palabra y la verdadera tradición apostólica.</p>
<p>Citemos de nuevo a Ropero:</p>
<p>&#8220;&#8230;el mismo sentir de los reformadores del siglo XVI, siempre preocupados de ser fieles al dato revelado, con la nota adicional de que el mismo cuidado que se puso en desenmascarar toda tradición contraria a la Escritura, debe ponerse en ese afán, no menos peligroso, de la originalidad, como una búsqueda personal de lo novedoso, de lo sorprendente, como si cada generación hubiera de reinventar el cristianismo.&#8221;<a href="#_ftn12"><strong>[12]</strong></a></p>
<p><span style="text-decoration: underline;">La tesis aquí es la siguiente</span>: <strong>Hay una verdadera tradición apostólica que puede ser discernida en el hilo de la historia y fieles hombres de Dios dieron su vida, gastaron sus vidas, se levantaron como gigantes en su propia generación para defender tan maravilloso encargo</strong>. Si revisamos cuidadosamente la historia del Cristianismo encontraremos tales nombres y comprobaremos que su única originalidad fue predicar lo que otros ya habían dicho antes que ellos. Es un hilo que corre desde los apóstoles hasta nuestros propios días.</p>
<p>Desligarnos de la historia supone para nosotros muchos peligros, entre ellos podemos nombrar los siguientes:</p>
<ul>
<li><strong>Hacer &#8220;popular&#8221; la fe reformada</strong>. No queremos decir con esto que la fe reformada sea elitista. Aquí popular no tiene que ver con masivo. Queremos dar a entender el peligro de popularizar hasta la disolución o al menos confusión, lo que es el cristianismo histórico. Recuerde que una de las maneras más practicas de acabar con el cristianismo primitivo fiel fue declarar que ‘todo el mundo’ era cristiano. De esta manera los distintivos cristianos históricos se confundieron entre esa popularización del cristianismo, masificando el caos. Ahora corremos el mismo peligro al propender por la pureza de la fe histórica, al situar a todo el cristianismo protestante bajo la misma cubierta. No es un intento celoso de resguardar una etiqueta, es la implicación que existe de tomar como reformado cualquier doctrina que parezca identificarse con cristianismo histórico.</li>
<li><strong>Reformar la fe más no la piedad.</strong> Según vemos, no basta con adherirnos a una Formulación doctrinal antigua para creer que encarnamos el cristianismo histórico. De hecho, es uno de los desafíos más ambiciosos del cristianismo, el ir conformándose a las implicaciones más extensas y en todas las áreas de asumir como ciertas las doctrinas históricas de la fe, así como han sido expresadas en Credos antiguos. Pretender que lo único que requerimos es fidelidad a un credo sin llevar hasta las últimas consecuencias las implicaciones de adherirnos al mismo, dejará a una Iglesia en el formalismo más que en el cristianismo histórico. Tal vez un credo antiguo pueda proveer de cierta reputación delante de los hombres, pero la piedad verdaderamente reformada requiere tanto de fidelidad confesional como de piedad practica y consecuente.</li>
<li><strong>Hacer una reforma a medias, de acuerdo a mi conveniencia o agrado.</strong> No es poco común, encontrar la tendencia de elaborar un sistema de creencias basado en la identificación personal que se tenga con ciertas doctrinas que a nivel particular atraigan. La armazón de un sistema doctrinal de manera selectiva, donde a criterio personal se pueda elegir qué creer o desechar, pone en un estado peligroso a quien lo haga, porque a la verdad, resulta el individuo siendo el parámetro de construcción doctrinal, dejando de lado la obra hecha por Dios en su iglesia durante ya miles de años. Estas reformas selectivas, no causarán fidelidad Bíblica ya que se pasa por alto el hilo conductor que el cristianismo histórico ha descubierto que tiene la teología. Las doctrinas no son retazos sueltos, sino partes de un todo y no se puede tener el beneficio del todo mutilando selectivamente y a conveniencia una de sus partes.</li>
</ul>
<p>Déjeme poner un ejemplo. Supóngase que creemos confesionalmente en la soberanía de Dios y en el Señorío de Dios sobre todas las cosas. Pero al implicar dicha doctrina nos damos cuenta que Su Señorío se extiende también hacia la organización eclesial. ¿Ajustaremos los parámetros y cualificación del liderazgo con respecto al Señorío de Dios sobre la Iglesia? ¿No se verá implicado el evangelismo, por ejemplo, al reconocer la soberanía de Dios? ¿Qué de la verdadera adoración? ¿Qué del día del Señor?, etc.<strong> </strong>No podemos solamente tomar un poco de aquí y otro de allá y pensar que en verdad estamos siguiendo ese hilo que une y ha unido a toda la iglesia durante todos los tiempos. Ese es un gran peligro que debemos evitar y aun mas debemos advertir a la iglesia de no caer allí. Reconocemos que aquella promesa hecha por el Señor siempre se ha cumplido, “las puertas del hades no prevalecerán contra la iglesia” y al saber que esto es así, debemos resaltar esa obra que él ha hecho, y seguirla fielmente.</p>
<p align="center"><strong>III. UNA MANERA: FIDELIDAd</strong></p>
<p align="center">Lo que has oído de mí ante muchos testigos, <strong>esto encarga</strong> a hombres fieles que sean idóneos <strong>para enseñar también a otros</strong>.</p>
<p>Por último, nuestro texto nos da luces en cuanto a la manera en que este encargo debe ser preservado por las edades: La transmisión fiel de generación en generación. La Palabra de Dios es un encargo que se pasa de generación en generación. Si fallamos en esto fallamos en lo más importante. Pero otra vez debemos enfatizar que el encargo es &#8220;enseñar&#8221;·para que a su vez éstos también &#8220;enseñen&#8221; a otros. ¿No fue en esto precisamente en lo que falló el antiguo Israel?</p>
<p>&#8220;Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel&#8221; (Jue 2.10)</p>
<p>La Biblia ha sido traducida a casi todos los idiomas que hay en el mundo, pero éstas Escrituras que están traducidas deben ser &#8220;enseñadas&#8221;. Es por ese motivo que el Señor nos enseñó con su ejemplo con sus discípulos por tres años pero también nos enseñó a orar para que fueran enviados obreros a Su mies. Es por eso que la costumbre de Pablo era la misma en cada iglesia que establecía y además era el clamor que recalca con suma urgencia de esta manera:</p>
<p>&#8220;¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?&#8221; (Rom 10.14)</p>
<p>Miremos la siguiente evidencia Bíblica:</p>
<ul>
<li>&#8220;Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura&#8221; Neh 8.8</li>
<li>&#8220;Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?&#8230; Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.&#8221; (Hch 8.30, 35)</li>
<li>&#8220;Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.&#8221;</li>
</ul>
<p>Notemos la maravillosa pedagogía del Espíritu Santo para salvaguardar la verdad. Inspira las Escrituras Santas por su Espíritu de tal manera que estando escritas sean guardadas de la corrupción de los siglos y las eras cambiantes. Pero se asegura de llamar hombres por el mismo Espíritu de manera que sirvan a la Iglesia como maestros o pastores-maestros. Llama a individuos específicos y los dota espiritualmente para la tarea de exponer la Palabra de Dios, asegurando otra vez que Su Palabra sea transmitida con fidelidad. Sabemos que esta aptitud viene de Dios pero aun así hay que avivarla, perfeccionarla, aumentarla según Su gracia, de manera que pasemos a la próxima generación, la forma de las sanas palabras.</p>
<p>Nuestro contexto latinoamericano, por muchos factores, tiene que hacer un gran esfuerzo por reconocer y atender al cristianismo histórico. El cristianismo no empezó con nosotros y nuestra tradición doctrinal es incipiente aún. Más cuando al poco tiempo de haberse introducido en nuestros países, casi que conjuntamente con el evangelio, nos llegó la perversión de dicho cristianismo. Nuestra mirada debe fijarse en la Iglesia histórica, en general. Debemos hacer serios esfuerzos por conocer la patrística, el desarrollo de la Iglesia en la época medieval, los pre-reformadores y por supuesto la reforma. Así podremos, con nuestros medios, rastrear ese hilo que nos conecta a la expresión más genuina que podamos encontrar del cristianismo histórico.</p>
<p>Creemos que muchas veces a causa de la manera como nos hemos desligado de la historia de la Iglesia, no hemos podido desarrollar una identidad doctrinal fiel. Sea por nuestros recursos limitados o por nuestros defectos culturales, le manera más sencilla de haber puesto nuestros cimientos doctrinales, fue la del tradicionalismo humanista. Hoy sostenemos lo que la persona que nos enseñó el Evangelio nos dijo, quien a su vez sostiene lo que otro le enseñó. Pero no hubo reflexión doctrinal, comparación con toda la Iglesia ni con el pasado. Hombres o movimientos particulares que se separaron de la línea histórica general dieron inicio a movimientos tan originales o novedosos que han fragmentado desfavorablemente para nuestro contexto, el cristianismo histórico.</p>
<p>&#8220;Luego, el mérito fue el haberse sabido guardar de la corrupción de la &#8220;originalidad&#8221; del mundo de la única manera que podía hacerlo, formando un pensamiento cristiano que a la vez que tenía en cuenta toda la teología de la Reforma y su anterior y posterior desarrollo, extraía su sabiduría de la inmensa cantera bíblica. Sin dejar de ser extremadamente bíblicos no quisieron renunciar a lo más provechoso y salvable de la labor de los estudiosos que les habían precedido. Como hoy muchos están descubriendo, entendieron que la labor teológica, incluso la interpretación bíblica, es una labor comunitaria ejercida desde el pasado y proyectándose hacia el futuro con ansias renovadas de ser fieles a la revelación divina. La comunidad teológica no es sólo la reducida comunidad eclesiástica de la que uno es miembro. Es la de todos los que han sido y serán &#8220;hombres fieles, idóneos para enseñar&#8221; (II Tim 2.2). Transitar o recuperar la teología reformada hoy no es sino prestar atención a la voz del hermano fiel, introducirse en una comunidad más amplia, rica y multiforme que en la que uno, como individuo, miembro de una determinada iglesia y sociedad y circunscrito a un tiempo y a un lugar, está recluido. Por otra parte, mirar con recelo la labor de los reformadores no es sino dejarse llevar por un prejuicio construido a base de tergiversaciones y mucha mala fe.&#8221;<a href="#_ftn13"><strong>[13]</strong></a></p>
<p><span style="text-decoration: underline;">La tesis aquí es la siguiente</span>: <strong>Hay una verdadera tradición apostólica que puede ser discernida en el hilo de la historia y que ha sido transmitida generación tras generación hasta nuestros días.</strong> No podemos ignorar la historia ni tampoco desconocer nuestro legado histórico, mucho menos desligarnos de ella a perjuicio nuestro. Hombres en el pasado fueron fieles en pasar la posta, ahora es nuestra responsabilidad para con la nueva generación. Si no nos comprometemos con el pasado histórico de la Iglesia y sus &#8220;expresiones más claras&#8221; puede ser por algunos de los siguientes miedos:</p>
<ul>
<li>A no ser populares</li>
<li>A ser impopulares</li>
<li>A ser criticados</li>
<li>Al alto costo que requiere la fidelidad</li>
</ul>
<p>No olvidemos que no hay tal como hacer teología sin presupuestos. Todos nosotros hacemos teología sobre presupuestos, lo sepamos o no, seamos conscientes de ello o no. Es nuestro deber, entonces, escoger cuidadosamente los presupuestos sobre los que edificaremos nuestra teología. Hagamos nuestro el lema de los teólogos de Princeton, quienes decían una y otra vez &#8221; El orgullo de Princeton, si tiene razón de enorgullecerse, es su inquebrantable fidelidad a la teología de la Reforma&#8221;. O en palabras paulinas:</p>
<p><strong>&#8220;Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. &#8221; (II Tim 2.2)</strong></p>
<p>¿Cuál es el desafío entonces? Lo novedoso en nuestros días sería precisamente no ser novedosos. El desafío que nos deja la Palabra de Dios y aquellos gigantes de la fe, en palabras de Richard Barcellos, <em>&#8220;sobre cuyos hombros nos paramos&#8221;</em><a href="#_ftn14">[14]</a> es presentar a nuestra generación la antigua fe que ha sido preservada a través de los siglos por instrumentos escogidos por Dios.</p>
<p>Javier Martínez, Jorge Castañeda</p>
<p>Revision (Eugenio Line Y Juan Pablo Cruz)</p>
<hr size="1" /><a href="#_ftnref1">[1]</a> La gente de nuestra propia generación, probablemente posee un menor conocimiento y sentido de la historia que cualquier generación anterior de gente culta. Hoy en día no respetamos suficientemente el valor del estudio de la historia. Vivimos bajo el dominio de la ciencia y el científico no necesita haber estudiado la historia de su ciencia para llegar a ser un experto en ella… En otras palabras, los resultados se pueden separar de la historia. Pero esto no es posible en la&#8230; teología. No se puede distinguir así entre la historia y los resultados… sin una completa comprensión de su historia. Los grandes sistemas filosóficos y teológicos, las confesiones de fe de épocas pasadas pueden parecer inadecuados como expresión de las perspectivas de generaciones posteriores, pero nunca serán rebasados. No podemos comprender los sistemas posteriores sin haber comprendido los pasados ya que el desarrollo teológico es, en su totalidad, más una evolución orgánica de lo que lo es el desarrollo del pensamiento científico. No podemos permitirnos adoptar a una actitud de superioridad hacia aquellos que generaciones anteriores formularon las grandes sistemas doctrinales, aunque sus formas de expresión no nos dejen satisfechos. Pero también, no podemos eludir los errores que cometieron, a menos que estudiemos sus enseñanzas. (<strong>Así se hicieron los credos. Alan Richardson. Págs. 15 a 29. Ed Clie)</strong></p>
<p><a id="#_ftnref2">[2]</a> Luis Berkhof, Historia de las Doctrinas Cristianas. Estandarte de la Verdad. Grand Rapids, MI 1949. Págs. 17 &#8211; 18</p>
<p><a id="#_ftnref3">[3]</a> Robert Paul Martin, Legitimidad y uso de las Confesiones. Exposición de la Confesión Bautista De fe de 1689. Pág. 14</p>
<p><a id="#_ftnref4">[4]</a> Kittel, G. et Al. Compendio del Diccionario Teológico del NT. Libros Desafío, Grand Rapids, MI, 2002. Pg. 169.</p>
<p><a id="#_ftnref5">[5]</a> Cristo aparece en este texto como el gran Apóstol de la paradosis [encargo] del Padre, cuyo conocimiento sólo él posee. Cristo entrega dicha paradosis [encargo] a los apóstoles y éstos, al recibirla, obtienen un conocimiento verdadero. A su vez, son enviados para que, por medio de su testimonio, por el anuncio de la paradosis [encargo] de Cristo, muchos puedan también creer en el Salvador. Y de la misma manera que el conocimiento revelador del Padre y del Hijo fue dable únicamente mediante el contacto directo entre Cristo y los apóstoles, así también el conocimiento Salvador de Cristo es posible solamente en la medida que atendamos a las palabras de los apóstoles. Pues los que han de creer, “han de creer en mí por la palabra de ellos”, es decir: por la palabra apostólica. (José Grau, El Fundamento Apostólico).</p>
<p><a id="_ftnref6">[6]</a> Entiéndase otra vez como la interpretación de las Escrituras en concordancia con la norma apostólica.</p>
<p><a id="_ftnref7">[7]</a> Ropero, Alfonso. Los hombres de Princeton. Editorial Peregrino, España, 1994. Pg. 42.</p>
<p><a id="_ftnref8">[8]</a> C.H. Spurgeon. Discursos a mis Estudiantes. Casa Bautista de Publicaciones. Pág. 121.</p>
<p><a id="_ftnref9">[9]</a> John Stott. Facetas del predicador. Desafío. Pág. 16</p>
<p><a id="_ftnref10">[10]</a> Ibid. Pág. 26</p>
<p><a id="_ftnref11">[11]</a> Richard Baxter. El Pastor Reformado, El Ministerio que Necesitamos (1656 Londres).</p>
<p><a href="_ftnref12">[12]</a> Ropero, Alfonso. Los hombres de Princeton. Editorial Peregrino, España, 1994. Pg. 43.</p>
<p><a href="_ftnref13">[13]</a> Ropero, Alfonso. Los hombres de Princeton. Editorial Peregrino, España, 1994. Pg. 45.</p>
<p><a href="_ftnref14">[14]</a> Gigantes que a su vez están parados sobre la Roca de los Siglos, nuestro Eterno e Inmutable Salvador.</p>
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		<title>La Influencia del Postmodernismo en la Iglesia</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Oct 2009 23:19:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Apostasia]]></category>
		<category><![CDATA[Postmodernismo]]></category>
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		<description><![CDATA[Jeremias 6:16 (descargar)
2ª Timoteo 4 (descargar)

via: http://cristianismohistorico.org
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<p><strong>2ª Timoteo 4 </strong>(<a href="http://blip.tv/file/get/Cristianohoy-influenciaEnLaIglesia2532.mp3">descargar</a>)
</p></blockquote>
<p>via: <a href="http://cristianismohistorico.org/2008/12/29/%C2%BFpostmodernismo-o-postcristianismo/">http://cristianismohistorico.org</a></p>
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		<title>La Soberania de Dios</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Oct 2009 07:26:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
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		<category><![CDATA[A. W. Pink]]></category>

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		<title>Documental Chileno: El Opus Dei</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 23:19:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
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		<title>How should we then live? &#8211; La Era Cientifica</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 23:15:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Documentales]]></category>
		<category><![CDATA[Francis Schaeffer]]></category>

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		<title>Revestios de Cristo</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 22:58:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Paul Washer]]></category>

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		<title>Postmodernismo</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 22:57:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Postmodernismo]]></category>
		<category><![CDATA[Salvador Dellutri]]></category>

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		<title>La Cautividad Pelagiana de la Iglesia</title>
		<link>http://www.cristianohoy.org/blog/la-cautividad-pelagiana-de-la-iglesia.html</link>
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		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 22:16:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Extraido del Blog: Comunidad de la Gracia del Pastor Omar Ramos
Monergismo Vs Sinergismo
Palabra que proviene del griego monos, uno y ergon , obra, acción, logro Teológicamente se refiere a la doctrina de que es Dios solo el que salva  En este sentido se opone al sinergismo (del griego syn, con y ergon) que enseña que Dios y el hombre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Extraido del Blog: </strong><a href="http://comunidaddelagracia.blogspot.com"><strong>Comunidad de la Gracia</strong></a><strong> del Pastor Omar Ramos</strong></p>
<blockquote><p><strong>Monergismo Vs Sinergismo</strong><br />
Palabra que proviene del <a style="color: #6699cc; text-decoration: underline;" title="Griego" href="http://www.teologia.com.es/index.php/Griego"><span style="color: windowtext;">griego</span></a> monos, uno y ergon , obra, acción, logro <a style="color: #6699cc; text-decoration: underline;" title="Teología" href="http://www.teologia.com.es/index.php/Teolog%C3%ADa"><span style="color: windowtext;">Teológicamente</span></a> se refiere a la doctrina de que es <a style="color: #6699cc; text-decoration: underline;" title="Dios" href="http://www.teologia.com.es/index.php/Dios"><span style="color: windowtext;">Dios</span></a> solo el que <span style="color: windowtext;"><a style="color: #6699cc; text-decoration: underline;" title="Salvación" href="http://www.teologia.com.es/index.php/Salvaci%C3%B3n">salva</a> </span> En este sentido se opone al <a style="color: #6699cc; text-decoration: underline;" title="Sinergismo" href="http://www.teologia.com.es/index.php?title=Sinergismo&amp;action=edit"><span style="color: windowtext;">sinergismo</span></a> (del griego syn, con y ergon) que enseña que Dios y el hombre deben obrar conjuntamente para la salvación  Las <a style="color: #6699cc; text-decoration: underline;" title="Categoría:Religiones" href="http://www.teologia.com.es/index.php/Categor%C3%ADa:Religiones"><span style="color: windowtext;">sectas</span></a> son sinergistas; el <a style="color: #6699cc; text-decoration: underline;" title="Cristianismo" href="http://www.teologia.com.es/index.php/Cristianismo"><span style="color: windowtext;">cristianismo</span></a> es <strong>monergista</strong><span style="font-size: 12.5pt;">.</span></p></blockquote>
<p><span id="more-686"></span>Inmediatamente después que inició la Reforma, en los primeros años después de que Martín Lutero clavará sus Noventa y Cinco Tesis sobre la puerta de la iglesia en Wittenburg, publicó algunos cortos panfletos sobre una variedad de temas. Uno de los más provocativos fue el titulado La Cautividad Babilónica de la Iglesia. En este libro Lutero miró en retrospectiva al período de la historia del Antiguo Testamento cuando Jerusalén fue destruida por los ejércitos invasores de Babilonia y la elite del pueblo fue llevada a la cautividad. Lutero en el siglo dieciséis tomó la imagen de la histórica cautividad babilónica y la reaplicó a esa era y habló acerca de la nueva cautividad babilónica de la iglesia. Habló de Roma como la nueva Babilonia que aprisionó el Evangelio cautivándolo con su rechazó del entendimiento bíblico de la justificación. Puede entender cuan fiera era la controversia, cuan polémico sería este título en este período, al decir que la Iglesia no simplemente había errado o extraviado, sino había caído—que ésta es en realidad ahora Babilonia; que está en un cautiverio pagano.</p>
<p>A menudo he pensado que si Lutero viviera hoy y viniera a nuestra cultura y echara una mirada, no en la comunidad de la iglesia liberal, sino en las iglesias evangélicas, ¿qué podría decir? ¡Oh claro!, no puedo responder esta pregunta con ningún tipo de autoridad definitiva, pero pienso que sería esto: Si Martín Lutero viviera hoy y tomara su pluma para escribir, el libro que podría escribir en nuestro tiempo sería titulado La Cautividad Pelagiana de la Iglesia Evangélica.</p>
<p>Lutero vio la doctrina de la justificación como el combustible de un profundo problema teológico. Él escribió extensamente acerca de éste en La Esclavitud de la Voluntad. Cuando miramos a la Reformay vemos las solas de la Reforma- Sola Scriptura, sola Fide, Solus Christus, Soli Deo gloria, Sola gratia- Lutero estaba convencido que el verdadero punto de la Reforma era el tema de la gracia; y que el subrayar la doctrina de solo fide, justificación sólo por fe, estaba precedida por un compromiso con sola gratia, el concepto de la justificación sólo por gracia.</p>
<p>En la edición de Fleming Revell de La Esclavitud de la Voluntad, los traductores J. I. Packer y O. R. Johnston, incluyeron una introducción teológica e histórica extensa y confrontante para este libro. El siguiente párrafo es parte del fin de esta introducción:</p>
<p><em>Estas cosas necesitan ser consideradas por los Protestantes de hoy. ¿Con qué derecho podemos llamarnos a nosotros mismos hijos de la Reforma? Mucho del Protestantismo moderno ni podría llamarse Reformado o aún ser reconocido por los Reformadores pioneros. La Esclavitud de la voluntad coloca ante nosotros lo que ellos creían acerca de la salvación de la humanidad perdida. A la luz de esto, estamos obligados a preguntar si la cristiandad protestante no ha vendido su legado entre los días de Lutero y los nuestros. ¿ No tiene el Protestantismo de hoy más de Erasmianismo que de Luterano? ¿ A menudo no hemos tratado de minimizar y opacar las diferencias doctrinales en nombre de la paz entre grupos? ¿Somos inocentes de la indiferencia doctrinal, la cual Lutero atribuyó a Erasmo? ¿Permanecemos creyendo que la doctrina importa?1</em><em><br />
</em><br />
Históricamente, apegándose a los hechos es claro que Lutero, Calvino, Zwinglio y todos los principales teólogos protestantes de la primera época de la Reforma sostuvieron en esto exactamente el mismo punto de vista. Sobre otros puntos tuvieron diferencias. Pero en la afirmación de la incapacidad del hombre en el pecado y la soberanía de Dios en la gracia, fueron enteramente uno. Para todos ellos éstas doctrinas fueron la pura esencia de la fe cristiana. Un editor moderno de las obras de Lutero dice esto:</p>
<p>Quienquiera que cierre este libro sin haber reconocido que la teología Evangélica se sostiene o cae con la doctrina de la esclavitud de la voluntad lo ha leído en vano. La doctrina de la justificación gratuita por la fe sola, la cual llegó a estar en el centro de la tormenta de mucha de la controversia durante el período de la Reforma, es a menudo considerada como el corazón de la teología de los Reformadores, pero esto no es preciso. La verdad es que su pensamiento estaba realmente centrado sobre el argumento de Pablo, que fue hecho eco por Agustín y otros, que la salvación de los pecadores es totalmente sólo por la gracia libre y soberana, y que la doctrina de la justificación por fe fue importante para ellos porque salvaguardaba el principio de la gracia soberana. La soberanía de la gracia encontraba expresión en un nivel más profundo de su pensamiento al descansar en la doctrina de la regeneración monergista.[2]</p>
<p>Esto quiere decir, que la fe que recibe a Cristo para justificación es en sí misma el libre don del Dios soberano. El principio de sola fide no es correctamente entendido hasta que es visto como afianzado al principio más amplio de sola gratia. ¿Cuál es el origen de la fe? ¿Es la fe el don de Dios, indicando por tanto que la justificación es recibida por la dádiva de Dios, o es ésta una condición de la justificación la cual es dejada para que el hombre la cumpla? ¿Puede percibir la diferencia? Déjame ponerla en términos simples. Escuché recientemente a un evangelista decir, “Aunque Dios llevó a cabo miles de pasos para alcanzarte y redimirte, sin embargo el punto culminante es que debes llevar a cabo el paso decisivo para ser salvo”. Considera la declaración que ha sido hecha por el más amado líder evangélico de América del siglo veinte, Billy Graham, quien dice con gran pasión, “Dios hace el noventa y nueve por ciento de ello, pero todavía debes hacer el último uno por ciento.” (Arminianismo Disfrazado)</p>
<p><strong>¿Qué es pelagianismo?</strong></p>
<p>Ahora, regresemos brevemente a mi título, “La cautividad pelagiana de la iglesia”. ¿De qué estamos hablando?</p>
<p>Pelagio fue un monje quien vivió en Bretaña en el siglo quinto. Él fue contemporáneo del más grande teólogo del primer milenio de la historia de la iglesia si es que no de todo el tiempo, Aurelio Agustín, obispo de Hipona en el Norte de África. Nosotros hemos escuchado de San Agustín, de sus grandes obras de teología, de su Ciudad de Dios, de sus Confesiones, las cuales permanecen como clásicos del Cristianismo.</p>
<p>Agustín, además de ser un teólogo titánico y tener un intelecto prodigioso, fue también un hombre de profunda espiritualidad y oración. En una de sus oraciones famosas, Agustín hizo a Dios un aparente daño, en una declaración inocente en la cual dice: “Oh Dios, ordena lo que quieras, y concédeme hacer lo que ordenas”. Ahora, ¿Quería Agustín que te diera una apoplejía al escuchar una oración como esta? Como ciertamente le dio a Pelagio, el monje inglés que se atravesó en su trayectoria. Cuando escuchó esto,protestó vociferadamente, aun apelando a Roma para conseguir que esta oración de la pluma de Agustín fuera censurada. Porque he aquí, él dijo: “¿Estás diciendo Agustín, que Dios tiene el derecho inherente de ordenar cualquier cosa que desee de sus criaturas? Nadie va a disputar eso. Dios inherentemente, como creador del cielo y la tierra, tiene el derecho a imponer obligaciones sobre sus criaturas y decir, debes hacer esto y no debes hacer eso.” La expresión ‘ordena cualquier cosa que quieras’ es una oración perfectamente legitima.”</p>
<p>Es la segunda parte de la oración la que Pelagio aborrecía, cuando Agustín dijo, “y concédeme hacer lo que ordenas.” Él dijo, “ ¿De qué estás hablando? Si Dios es justo, si Dios recto y Dios es santo, y Dios ordena de la criatura hacer algo, ciertamente que la criatura debe tener el poder en sí misma, la habilidad moral en sí misma, para llevarla a cabo o Dios nunca demandaría esto en primer lugar.” Ahora esto tiene sentido, ¿no es así? Lo que Pelagio estaba diciendo es que la responsabilidad moral siempre y en todo lugar implica capacidad moral o sencillamente habilidad moral. Entonces, ¿Por qué deberíamos orar, “Dios concédeme, dame el don de ser capaz de hacer lo que me ordenas que haga?” Pelagio vio en esta declaración una sombra que estaba siendo puesta sobre la integridad de Dios mismo, quién requería responsabilidad de la gente para hacer algo que no podían hacer.</p>
<p>Por ello, en el debate consecuente, Agustín dejó claro que en la creación, Dios no mandó a Adán y Eva nada que fueran incapaces de hacer. Pero una vez que la trasgresión entró y la humanidad llegó a estar caída, la ley de Dios no fue cancelada ni Dios la ajustó rebajando sus requerimientos santos para acomodarlos a la débil, condición caída de su creación. Dios castigó a su creación al descargar sobre ellos el juicio del pecado original, por lo que cada uno que nace en este mundo después de Adán y Eva, nace ya muerto en pecado. El pecado original no es el primer pecado. Este es el resultado del primer pecado; se refiere a nuestra corrupción inherente, por la cual nacemos en pecado, y en pecado nos concibió nuestra madre. No nacemos en un estado neutral de inocencia, sino que nacemos en una condición pecaminosa y caída. Prácticamente cada iglesia dentro del histórico Concilio Mundial de Iglesias en algún punto de su historia y en el desarrollo de su credo articula algún tipo de doctrina del pecado original. Así que, es claro para la revelación bíblica, que se tendría que repudiar el punto de vista bíblico de la humanidad para negar el pecado original como un todo.</p>
<p>Este es precisamente el punto que estuvo en la batalla entre Agustín y Pelagio en el siglo quinto. Pelagio dijo que no hay tal cosa como pecado original. El pecado de Adán afectó a Adán y solamente a Adán. No hay trasmisión o trasferencia de culpa o caída o corrupción a la progenie de Adán y Eva. Cada uno es nacido en el mismo estado de inocencia en el cual Adán y Eva fueron creados. Además él dijo, es posible para una persona vivir una vida de obediencia a Dios, una vida de perfección moral, sin ninguna ayuda de Jesús ni de la gracia de Dios. Pelagio dijo que la gracia-y he aquí la distinción clave- facilita la justicia. ¿Qué significado tiene “facilita?” Esta ayuda, ésta hace más fácil, hace más sencilla, pero usted no tiene que tenerla. Usted puede estar perfectamente sin ella. Pelagio declaró aún más, que no es solamente posible de manera teórica para algunos individuos vivir una vida perfecta sin la asistencia de la gracia divina, sino que de hecho hay personas que lo hacen. Agustín dijo, “No, no, no, no&#8230; nosotros estamos por naturaleza infectados por el pecado, hasta las profundidades y raíz de nuestro ser- a tal punto que no hay ser humano que tenga el poder moral para inclinarse a sí mismo y cooperar con la gracia de Dios. La voluntad humana, como resultado del pecado original, permanece sin tener el poder de escoger, sino que es esclava de sus malos deseos e inclinaciones. La condición de la humanidad caída es tal que Agustín podía describirla como incapacidad para no pecar. En términos sencillos, lo que Agustín estaba diciendo es que en la Caída, el hombre perdió la capacidad para hacer las cosas de Dios y quedó cautivo a sus propias inclinaciones malvadas.</p>
<p>En el siglo quinto la iglesia condenó a Pelagio como herético. El Pelagianismo fue condenado en el Concilio de Orange, y fue condenado de nuevo en el Concilio de Florencia, el Concilio de Cartago, y también irónicamente, en el Concilio de Trento en el siglo dieciséis en los primeros tres anatemas de los Cánones de la Sexta Sesión. Por lo tanto, consistentemente a través de la historia de la Iglesia se ha condenado firme y completamente el Pelagianismo- porque el Pelagianismo niega la caída de nuestra naturaleza; éste niega la doctrina del pecado original.</p>
<p>Ahora, que es el llamado semi-Pelagianismo, como el prefijo “semi” sugiere, era algo posicionado en medio del pleno Agustinianismo y el pleno Pelagianismo. El semi-Pelagianismo dice esto: sí, hubo una caída; sí hay tal cosa como pecado original; sí, la constitución de la naturaleza humana ha sido cambiada por este estado de corrupción y todas las partes de nuestra humanidad han sido significativamente debilitadas por la caída, a tal punto que sin la asistencia de la gracia divina ninguno puede tener la posibilidad de ser redimido, por consiguiente la gracia no es únicamente útil sino necesaria para la salvación. Pero, aún cuando estamos tan caídos que no podemos ser salvos sin la gracia, no estamos tan caídos que no podamos tener la capacidad para aceptar o rechazar la gracia cuando nos es ofrecida. La voluntad está debilitada pero no es esclava. Hay remanentes en el centro de nuestro ser, una isla de justicia que permanece intocable por la caída. Es la respuesta de esta pequeña isla de justicia, ésta pequeña pieza de bondad que está intacta en el alma o en la voluntad lo que hace la diferencia determinante entre el cielo o el infierno. Es esta pequeña isla que debe ser ejercida cuando Dios lleva a cabo sus miles de pasos para alcanzarnos, pero en el análisis final es un paso que debemos tomar el que determina ya sea el cielo o bien el infierno, el ejercitar ésta pequeña isla de justicia que está en el centro de nuestro ser o no hacerlo. Agustín no reconoció esta pequeña isla ni aún como un arrecife de coral en el Pacífico sur. Él dijo que ésta era una isla mitológica, que la voluntad estaba esclava, y que el hombre estaba muerto en sus delitos y pecados.</p>
<p>Irónicamente, la Iglesia condenó el semi-Pelagianismo tan vehementemente como lo hizo cuando condenó el Pelagianismo original. Pasado el tiempo usted llega al siglo dieciséis y lee el entendimiento Católico de lo que sucede en la salvación, y la iglesia ha repudiado básicamente lo que Agustín enseñó y también lo que Aquino enseñó. La Iglesia concluyó que hay remanentes de esta libertad que están intactos en la voluntad humana y que el hombre debe cooperar con-y asentir con-la gracia precedente que es ofrecida a ellos por Dios. Si ejercemos esta voluntad, si ejercemos una cooperación con cualquiera de los poderes que en nosotros han sido dejados, seremos salvos. Y por lo tanto en el siglo dieciséis la Iglesia volvió a abrazar el semi-Pelagianismo.</p>
<p>En el tiempo de la Reforma, todos los reformadores estaban de acuerdo en un punto: la incapacidad moral de los seres humanos caídos para inclinarse a sí mismos a las cosas de Dios; que toda la gente, en el orden para ser salvas, estaban totalmente dependientes, no noventa y nueve por ciento, sino un cien por ciento dependientes de la obra de regeneración monergista como primer paso para venir a la fe, y que la fe es en sí misma un don de Dios. La fe no es lo que estamos ofreciendo para la salvación y que naceremos de nuevo si escogemos creer. Sino que no podemos ni aún creer hasta que Dios en su gracia y en su misericordia primero cambia la disposición de nuestras almas a través de su obra soberana de regeneración. En otras palabras, en lo que todos los reformadores estuvieron de acuerdo fue con, que a menos que un hombre nazca de nuevo, no puede ni ver el reino de Dios, ni puede entrar en él. Tal como Jesús dijo en Juan capítulo seis, “Ninguno puede venir a mí, a menos que le sea dado por mi Padre”-la condición necesaria para la fe y la salvación de cualquiera persona es la regeneración.</p>
<p><strong>Los Evangélicos y la Fe</strong></p>
<p><strong>El Evangelicalismo moderno casi uniformemente y universalmente enseña que en el orden para que una persona sea nacida de nuevo, debe primero ejercer fe. Tienes que escoger nacer de nuevo. ¿No es ésto lo que escuchas? En una encuesta de George Barna, más del setenta y cinco por ciento de “cristianos evangélicos profesantes” en América expresaron la creencia que el hombre es básicamente bueno. Y más del ochenta por ciento articularon el punto de vista que Dios ayuda a aquellos que se ayudan a sí mismos. Estas posiciones-déjeme decirlo de manera negativa- ninguna de estas posiciones son semi-Pelagianas. Ambas son Pelagianas. El decir que somos básicamente buenos es un punto de vista Pelagiano. Yo estaría dispuesto a asumir que en casi un treinta por ciento de la gente quien está leyendo este tema, y probablemente más, si realmente examinamos su pensamiento con detenimiento, encontraremos que en sus corazones está latiendo el Pelagianismo. Estamos plagados con él. Estamos rodeados por él. Estamos inmersos en él. Lo escuchamos cada día. Lo escuchamos cada día en la cultura secular, lo escuchamos cada día en la televisión y la radio Cristiana.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>En el siglo diecinueve, hubo un predicador quien llegó a ser muy popular en América, escribió un libro de teología, que surgió de su propia formación en leyes, en el cual no abrevió su Pelagianismo. Él rechazó no sólo el Agustinianismo, sino también rechazó el semi-Pelagianismo y sostuvo claramente la posición Pelagiana sin encubrirla, diciendo en términos no inciertos, sin ambigüedad, que no había Caída y que no había tal cosa como pecado original. Este hombre vino a atacar cruelmente la doctrina de la expiación sustitutiva de Cristo, y además de eso, repudió tan clara y tan fuertemente como pudo la doctrina de la justificación por la sola fe por medio de la imputación de la justicia de Cristo. La tesis básica de este hombre fue, no necesitamos la imputación de la justicia de Cristo porque tenemos la capacidad en y de nosotros mismos para llegar a ser justos.</strong> Su nombre: <strong>Carlos Finney</strong>, uno de los más respetados evangelistas de América. Ahora, si Lutero estaba correcto en decir que la sola fide es el artículo sobre el cual la iglesia se sostiene o cae, si lo que los reformadores dijeron es que la justificación por la fe sola es una verdad esencial del Cristianismo, quienes además argüían que la expiación sustitutiva es una verdad esencial del Cristianismo; si ellos estaban en lo correcto en su evaluación de que estas doctrinas son verdades esenciales del Cristianismo, la única conclusión a la que podemos llegar es que Carlos Finney no era Cristiano. Yo leo sus escritos y digo, <strong>“no veo cómo alguna persona cristiana pudiera escribir esto.”</strong> <strong>Y aun, él está en el Salón de la Fama del Cristianismo Evangélico de América. Él es el santo patrón del Evangelicalismo del siglo veinte. Y él no es semi-Pelagiano; él es descarado en su Pelagianismo.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>La Isla de Justicia</strong></p>
<p><strong>Una cosa es clara: puedes ser Pelagiano puro y ser bienvenido por completo en el movimiento evangélico de hoy.</strong>Esto no es simplemente que el camello metió su nariz en la tienda; no solamente es que está dentro de la tienda- sino que ha sacado al propietario de la tienda. El Evangelicalismo moderno mira hoy con suspicacia a la teología Reformada, la cual llegado a ser colocada como ciudadano de tercera clase del Evangelicalismo. Ahora, usted dice,&#8230;&#8230;.. <em>“Espera un minuto R. C. No encierres a todos en el argumento del Pelagianismo extremo, después de todo, Billy Graham y el resto de las personas están diciendo que hubo una Caída; que debes tener la gracia; que hay tal cosa como pecado original; y los semi-Pelagianos no están de acuerdo con el simplista y optimista punto de vista acerca de la no caída naturaleza humana de Pelagio.”</em> Y esto es verdad. No cuestionaré acerca de ello. Pero es esta pequeña isla de justicia donde el hombre todavía tiene la habilidad, en y de sí mismo, para retornar, cambiar, inclinar, disponer, y abrazar la oferta de la gracia, que revela porque históricamente el semi-Pelagianismo no es llamado semi-Agustinianismo, sino semi-Pelagianismo, éste realmente nunca escapa a la idea central de la esclavitud del alma, la cautividad del corazón humano en pecado- que no está simplemente infectado por una enfermedad que puede ser mortífera si es dejada sin tratamiento, sino que es mortal.</p>
<p><strong>Escuché a un evangelista usar dos analogías para describir lo que sucede en nuestra redención.</strong> Él dijo, <em>el pecado tiene tal fortaleza sobre nosotros, un estrangulamiento, que es semejante a una persona quien no puede nadar, quien cae por la borda en un mar furioso, y es la tercera vez que se sumerge y únicamente las puntas de sus dedos permanecen fuera del agua; y a menos que alguien intervenga a rescatarle, no tiene esperanza de sobrevivir, su muerte es cierta. Y a menos que Dios le tire un salvavidas, no puede ser rescatado. Y Dios no solamente le debe tirar un salvavidas en cualquiera área donde él se encuentra, sino que el salvavidas tiene que caerle en el lugar correcto donde sus dedos permanecen extendidos fuera del agua, y acertarle de tal manera que pueda sostenerlo. El salvavidas tiene que haber sido tirado perfectamente. Pero todavía este hombre se ahogará a menos que lo tome con sus dedos y los sostenga alrededor del salvavidas, entonces Dios le rescatará. Si esta pequeña acción no es hecha, él ciertamente perecerá.</em></p>
<p><strong>La otra analogía es esta:</strong> <em>Un hombre esta terriblemente débil, enfermo de muerte, yaciendo en su cama de hospital con un padecimiento que es terminal. No hay manera que pueda curarse a menos que alguien externo venga con una cura, una medicina que curará su enfermedad fatal. Y Dios tiene la cura y camina hacia el cuarto con la medicina. Pero el hombre está tan débil que no puede tomarse la medicina por sí mismo; Dios tiene que ponerla en la cuchara. El hombre está tan enfermo que se halla casi en un estado comatoso. El no puede ni siquiera abrir su boca, y Dios tiene que inclinarse y abrirle la boca. Dios coloca la cuchara en los labios del hombre, sin embargo el hombre todavía tiene que tomarla.</em><em><br />
</em><br />
<strong>Ahora, si vamos a usar analogías, usemos las adecuadas.</strong> El hombre no se está sumergiendo por tercera vez; él está tan frío como una piedra en el fondo del mar. Éste es el lugar donde usted estuvo cuando una vez estaba muerto en sus delitos y pecados y andaba conforme a la corriente de este mundo, de acuerdo con el príncipe de la potestad del aire. Y cuando estaba muerto Dios le dio vida juntamente con Cristo. Dios se sumergió al fondo del mar y tomando este cadáver sopló el aliento de su vida en él y resucitó de la muerte. Y no es que usted estaba en la cama del hospital con cierta enfermedad, más bien, cuando usted nació, llegó muerto. <strong>Esto es lo que la Biblia dice: que estamos muertos moralmente.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><strong>¿Tenemos nosotros una voluntad?</strong></strong> Sí, oh claro que la tenemos.<em>Calvino dijo, si quieres decir por libre albedrío una facultad de escoger aquello que tienes el poder en ti mismo, de escoger lo que deseas, entonces tenemos libre albedrío. Si quieres decir por libre albedrío la capacidad de los seres humanos caídos para inclinarse a sí mismos y ejercer la voluntad para escoger las cosas de Dios sin la previa obra monergista de regeneración, entonces, Calvino dijo, libre albedrío es un término exorbitantemente grandioso para aplicarlo al ser humano</em>.</p>
<p><strong>La doctrina semi-Pelagiana del libre albedrío que prevalece en el mundo evangélico de hoy es un punto de vista pagano que niega la cautividad del corazón humano en el pecado. Esta visión desestima el dominio que el pecado tiene sobre nosotros.</strong><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><strong>Ninguno de nosotros quiere ver las cosas tan mal como son realmente. La doctrina bíblica de la corrupción humana es dura.</strong></strong> <em>No escuchamos al Apóstol Pablo decir, “Usted sabe, es triste que tengamos tal cosa como pecado en el mundo; ninguno es perfecto. Pero estemos de buen ánimo, somos básicamente buenos.” ¿Puede ver que aún una lectura superficial de la Escritura niega esto? </em><em><br />
</em><br />
Ahora, regresemos a Lutero. ¿Cuál es el origen y la posición de la fe? ¿Es la fe el don de Dios significando con ello que la justificación es recibida por la dádiva de Dios? O ¿Es una condición de la justificación, la cual tenemos que cumplir? ¿Es su fe una obra? ¿Es ésta la única obra que Dios le deja hacer? Recientemente tuve una discusión con algunas personas en Gran Rapids, Michigan. Estaba hablando sobre sola gratia, y una de las personas estaba en desacuerdo. Él dijo, <strong>“¿Estás tratando de decirme que en conclusión es Dios quien soberanamente regenera o no el corazón?”</strong><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Y le dije, “Sí”; y él estuvo aún más en desacuerdo por esto. Le dije, “Déjame preguntarte esto: ¿Eres cristiano?<br />
Él dijo, “Sí.”<br />
Le dije, “¿Tienes amigos que no son cristianos?”<br />
Él dijo, “¡Oh!, claro que sí.”<br />
Le dije, “¿Por qué eres cristiano y tus amigos no lo son? ¿Es por qué eres más justo que ellos? Él no era estúpido. El no iba a decir, “¡Oh! claro es porque soy más justo. Yo hice la cosa correcta y mis amigos no”. Él sabía a donde quería llegar con esta pregunta.<br />
Y él dijo, “Oh, no, no, no.”<br />
Le dije, “Dime por qué. ¿Es por qué eres más inteligente que tus amigos?<br />
Y él dijo, “No.”</p>
<p>Sin embargo el no estaba de acuerdo que al final, el punto decisivo era la gracia de Dios. El no quería venir a esto. Y después de discutir por quince minutos, él dijo, “ESTA BIEN, te lo diré. Soy un cristiano porque hice la cosa correcta, tuve la respuesta correcta y mis amigos no lo hicieron.”</p>
<p>¿En qué estaba confiando esta persona para su salvación? No en sus obras en general, <strong>sino en una obra que había hecho. Y él era un Protestante, un evangélico. Pero su punto de vista de la salvación no era diferente del punto de vista Catolico Romano.</strong><strong><br />
</strong><br />
<strong>La Soberanía de Dios en la Salvación</strong></p>
<p>Este es el punto: <strong>¿Es la fe una parte del don de Dios en la salvación? O ¿Es ésta tu propia contribución a la salvación? ¿Es nuestra salvación totalmente de Dios o depende finalmente de algo que hagamos por nosotros mismos?</strong>Aquellos quienes dicen esto último, que finalmente depende de algo que hagamos por nosotros mismos, por consiguiente niegan la absoluta incapacidad de la humanidad en el pecado y afirman con ello una forma de semi-Pelagianismo que es cierta después de todo.<strong>No es de maravillarse que más tarde la teología Reformada condenara el Arminianismo en su esencia, porque en principio, ambos regresan a Roma, en efecto, éste torna la fe en una obra meritoria, y es un rechazo de la Reforma porque niega la soberanía de Dios en la salvación de los pecadores, la cual fue el principio teológico y religioso más arraigado del pensamiento de los reformadores.</strong> El Arminianismo era sin lugar a dudas, a los ojos de los Reformados, una renunciación del Cristianismo del Nuevo Testamento a favor del Judaísmo del Nuevo Testamento. En esencia confiar en la fe de uno mismo no es diferente que confiar en las obras de uno mismo, y el uno es tan sub-cristiano y anti-cristiano como el otro. A la luz de lo que Lutero le dice a Erasmo no hay duda que tenemos que ratificar este juicio.</p>
<p>Y aunque este punto de vista es el que predomina en las encuestas de hoy en la mayoría de los círculos evangélicos profesantes. Y así como el semi-Pelagianismo es en esencia simplemente una versión ligeramente velada del Pelagianismo verdadero, de igual manera éste es el mismo que prevalece en la iglesia, y no sé que pasará. Sin embargo, si sé que no sucederá: <em>no tendremos una nueva Reforma. Hasta que nos humillemos y entendamos que ningún hombre es una isla y que ningún hombre tiene una isla de justicia, que somos completamente dependientes de la pura gracia de Dios para nuestra salvación, no empezaremos a descansar sobre la gracia y a regocijarnos en la grandeza de la soberanía de Dios, hasta que no desechemos la influencia pagana del humanismo que exalta y coloca al hombre en el centro de la religión. Hasta que esto suceda no tendremos una nueva Reforma, porque en el corazón de la enseñanza Reformada está el lugar central de la adoración y gratitud dadas a Dios y sólo a Dios. </em><em>Soli Deo gloria, solamente a Dios, la gloria.</em><em><br />
</em><br />
<strong>THE PELAGIAN CAPTIVITY OF THE CHURCH BY R. C. SPROUL</strong><strong><br />
<strong>R. C. Sproul is a member of the Alliance of Confessing Evangelicals and Chairman of Ligonier Ministries in Orlando, Florida.</strong><br />
<strong>“Pelagian Captivity of the Church”, Modern Reformation, May/June 2001, Vol 10, Number 3, 22-29.</strong><br />
<strong>Reprinted by permission of the Alliance of Confessing Evangelicals, 1716 Spruce Street, Philadel</strong></strong></p>
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		<title>La Familia de Jesús</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Sep 2009 22:16:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Documentales]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>

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		<description><![CDATA[[See post to watch Flash video]
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		<title>Doctrinas Claves</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Sep 2009 18:48:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Doctrinas de la Gracia]]></category>
		<category><![CDATA[Edwin Palmer]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://cristianohoy.wordpress.com/files/2009/09/doctrinas-claveedwin-palmer.pdf"><img class="size-full wp-image-675 aligncenter" title="Edwin Palmer - Doctrinas Claves" src="http://www.cristianohoy.org/wp-content/uploads/2009/09/Edwin-Palmer-Doctrinas-Claves1.jpg" alt="Edwin Palmer - Doctrinas Claves" width="400" height="522" /></a></p>
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		<title>El Libre Albedrío: Un Esclavo</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Sep 2009 06:53:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Podcast]]></category>
		<category><![CDATA[Doctrinas de la Gracia]]></category>
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Extracto:
No puede orar sobre el libre albedrío: no hay espacio para eso. Imagínenlo orando así: &#8220;Señor, te doy gracias porque no soy como esos pobres calvinistas presumidos. Señor, yo nací con un glorioso libre albedrío; yo nací con el poder de ir a ti por mi propia voluntad; yo he aprovechado mi gracia. Si todos hubieran [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p><strong>Extracto:</strong></p>
<p style="text-align: justify; ">No puede orar sobre el libre albedrío: no hay espacio para eso. Imagínenlo orando así: <em>&#8220;Señor, te doy gracias porque no soy como esos pobres calvinistas presumidos. Señor, yo nací con un glorioso libre albedrío; yo nací con el poder de ir a ti por mi propia voluntad; yo he aprovechado mi gracia. Si todos hubieran hecho lo mismo con su gracia como lo he hecho yo, todos podrían haber sido salvos. Señor, yo sé que Tú no puedes hacernos querer si nosotros mismos no lo queremos así. Tú das la gracia a todo mundo; algunos no la utilizan, pero yo sí. Hay muchos que irán al infierno a pesar de haber sido comprados con la sangre de Cristo al igual que yo; a ellos les fue dado el Espíritu Santo también; tuvieron una muy buena oportunidad, y fueron tan bendecidos como lo he sido yo. No fue tu gracia lo que hizo la diferencia; acepto que sirvió de mucho, pero fui yo el que hizo la diferencia; yo hice buen uso de lo que me fue dado, en cambio otros no lo hicieron así; esa es la diferencia principal entre ellos y yo.&#8221;</em></p>
<p style="text-align: justify; ">Esa es una oración diabólica, pues nadie más que Satanás podría orar así. ¡Ah!, cuando están predicando y hablando cuidadosamente, puede entrometerse la doctrina errónea; pero cuando se trata de orar, la verdad salta, no pueden evitarlo. Si un hombre habla muy despacio, puede hacerlo muy bien; pero cuando se pone a hablar rápido, el viejo acento de su terruño, donde nació, se revela.</p>
<p style="text-align: justify;">Les pregunto otra vez, ¿han conocido alguna vez a algún cristiano que haya dicho: &#8220;Yo vine a Cristo sin el poder del Espíritu?&#8221; Si en efecto alguna vez han conocido a un hombre así, no deben dudar en responderle: &#8220;Mi querido señor, yo verdaderamente lo creo, pero también creo que saliste también sin el poder del Espíritu, y que no sabes nada acerca del tema del poder del Espíritu, y que estás en hiel de amargura y en prisión de maldad.&#8221; ¿Acaso escucho a algún cristiano diciendo: &#8220;Yo busqué a Jesús antes que Él me buscara a mí?&#8221; No, amados hermanos; cada uno de nosotros debe poner su mano en su corazón y decir:</p>
<p style="text-align: center;">&#8220;La gracia enseñó a orar a mi alma,<br />
Y también hizo que mis ojos derramaran lágrimas;<br />
Es la gracia la que me ha guardado siempre,<br />
Y nunca me abandonará.&#8221;</p>
<p style="text-align: justify;">¿Hay aquí alguien, alguien solitario, hombre o mujer, joven o viejo, que pueda decir: &#8220;Yo busqué a Dios antes que Él me buscara a mí?&#8221; No; y aun tú que eres un poco arminiano vas a cantar:</p>
<p style="text-align: center;">&#8220;¡Oh, sí!, verdaderamente amo a Jesús,<br />
Sólo porque Él me amó primero.&#8221;</p>
<p style="text-align: justify;">Y ahora otra pregunta. ¿Acaso no nos damos cuenta, aun después de haber venido a Cristo, que nuestra alma no es libre, sino que es guardada por Cristo? ¿Acaso no nos damos cuenta, aun ahora, que el querer no está presente en nosotros? Hay una ley en nuestros miembros, que está en guerra contra la ley de nuestras mentes. Ahora, si quienes están vivos espiritualmente sienten que su voluntad es contraria a Dios, ¿qué diremos del hombre que está &#8220;muerto en delitos y pecados&#8221;? Sería una cosa maravillosamente absurda poner ambos al mismo nivel; y sería aun más absurdo poner al que está muerto antes del que está vivo. No; el texto es verdadero, la experiencia lo ha grabado en nuestros corazones. &#8220;Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.&#8221;</p>
<p><a style="text-decoration: none;" href="http://www.spurgeongems.org/schs52.pdf">Descargar en PDF</a></p></blockquote>
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		<title>La Doctrina del Espíritu Santo</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Sep 2009 01:43:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Podcast]]></category>
		<category><![CDATA[Espíritu Santo]]></category>
		<category><![CDATA[Salvador Gomez]]></category>

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		<description><![CDATA[

Iglesia Biblica del Señor Jesucristo




Santo Domingo, Republica Dominicana.



La Personalidad del Espíritu Santo (descargar)
La Deidad del Espíritu Santo (descargar)
El Espíritu Santo: Su Obra en la Creación (descargar)
El Espíritu Santo y las Escrituras (descargar)
El Espíritu Santo en el Antiguo Testamento (descargar)
La Obra del Espíritu Santo en la Vida de Jesucristo (1ra Parte) (descargar)
La Obra del Espíritu Santo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;">
<div id="attachment_644" class="wp-caption aligncenter" style="width: 140px"><img class="size-full wp-image-644" title="Salvador Gomez" src="http://www.cristianohoy.org/wp-content/uploads/2009/09/Salvador-Gomez.jpg" alt="Salvador Gomez " width="130" height="173" /><p class="wp-caption-text">Salvador Gomez</p></div>
<p><span style="font-size: 27px; line-height: 31px; color: #660000;">Iglesia Biblica del Señor Jesucristo</span></p>
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0" width="100%">
<tbody>
<tr>
<td style="font-family: Arial, Helvetica, Verdana; font-size: 13px;" width="100%"><img style="margin-top: 4px; margin-bottom: 5px;" src="http://images.sa-media.com/images/gradeline.PNG" alt="" width="378" height="1" /><br />
<span style="font-size: 12px; line-height: 15px;">Santo Domingo, Republica Dominicana.</span></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><span id="more-634"></span><strong>La Personalidad del Espíritu Santo</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/82707144070/82707144070.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>La Deidad del Espíritu Santo</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/914071514182/914071514182.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>El Espíritu Santo: Su Obra en la Creación</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/9200775812/9200775812.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>El Espíritu Santo y las Escrituras</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/923072254159/923072254159.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>El Espíritu Santo en el Antiguo Testamento</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/1018071615144/1018071615144.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>La Obra del Espíritu Santo en la Vida de Jesucristo (1ra Parte)</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/1022071441466/1022071441466.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>La Obra del Espíritu Santo en la Vida de Jesucristo (2)</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/11607218440/11607218440.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>Pentecostés — el Don del Espíritu Santo #1</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/112107101560/112107101560.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>Pentecostés — el Don del Espíritu Santo #2</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/121707748592/121707748592.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>El Espíritu Santo y el Nuevo Nacimiento</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/68081333491/68081333491.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>Convictos por el Espíritu</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/82408223540/82408223540.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>Convertidos por el Espíritu</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/8240822093/8240822093.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>Justificados, Adoptados y Sellados</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/915081842311/915081842311.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>Santificados por el Espíritu</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/921082219546/921082219546.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>La Llenura del Espíritu Santo</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/9290810205010/9290810205010.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>La Guía del Espíritu</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/1013081015182/1013081015182.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>Capacitados por el Espiritu</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/1110081156149/1110081156149.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>El Don de Profecía</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/111708212401/111708212401.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>Lo que hemos visto hasta ahora</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/21609118310/21609118310.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>El Don de Lenguas</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/216091111121/216091111121.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>Dones de Sanidades y Milagros</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/225091211125/225091211125.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>Los Pecados contra el Espíritu Santo</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/3109235531/3109235531.mp3">descargar</a>)</p>
<p><strong>El Espíritu Santo y la Oración</strong> (<a href="http://mp3.sa-media.com/filearea/38091413342/38091413342.mp3">descargar</a>)
</p></blockquote>
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		<title>Dios es el Evangelio</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Aug 2009 19:51:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cristiano Hoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio]]></category>
		<category><![CDATA[John Piper]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://cristianohoy.wordpress.com/files/2009/08/john-piper-dios-es-el-evangelio.pdf"><img class="size-full wp-image-632 aligncenter" title="John Piper - Dios es el Evangelio" src="http://www.cristianohoy.org/wp-content/uploads/2009/08/John-Piper-Dios-es-el-Evangelio.jpg" alt="John Piper - Dios es el Evangelio" width="400" height="626" /></a></p>
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