30 jul
¿Un problema para la Sola fide en Romanos 10:10?
Por Pablo, el Viernes 30 julio 2010 Etiquetas: confesar, fe, Salvacion
Romanos 10:10: “Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación“
Si, todos sabemos que este versículo ha sido utilizado para cosas que no tienen absolutamente nada que ver con la intención del apóstol. Creo que no hace falta explicar que este versículo para nada autoriza la práctica de la iglesia evangélica promedio de recitar una “oración del pecador” para ser salvo; siendo que, en el mismo texto, la confesión no es apuntada hacia Dios en primer lugar, y en segundo lugar, se nos dá el contenido de dicha confesión: “Jesús es el Señor”. Punto.
Sin embargo, los que amamos la Palabra de Dios, y creemos que la Teología Reformada de Justificación por Fe sola es absolutamente bíblica, nos hayamos en un dilema. En este contexto, ¿qué lugar tiene la confesión? Normalmente, decidimos escaparnos del problema diciendo que, esa es sólo la evidencia de que ya fuimos salvos. Siempre me oculté bajo esa interpretación. Pero leo el pasaje, y no parece decir eso. ¿Qué hacer? ¿Se halla comprometida la justificación por fe SOLA? Quiero compartir, por medio de este muy breve comentario, cuál creo que es la interpretación correcta; respetando las doctrinas de la Biblia- especialmente, aquella de la justificación a través de la fe sola-, pero también siendo fieles y sinceros al texto.
- El apóstol, hablando de su corazón que arde por la salvación de Israel, va a decirnos cuál es el punto principal de su problema: que ellos han procurado establecer su justicia propia por la ley, ignorando la justicia “que es por fe”, presentada por Dios en su propia ley. Entonces, hace una gran diferencia:
A. “La justicia que es por la ley de Moisés”= ”El que haga estas cosas, vivirá por ellas”
…en oposición a…
B. “La justicia que es por la FE” dice: = “Cree con tu corazón…, y confiesa con tu boca”
Ahora bien, si seguimos la línea del argumento, entonces nos encontramos con que, la justicia que es por la fe, implican 2 “cosas” o aún “requisitos”: a saber, “creer con el corazón” y el “confesarle como Señor con la boca”, debemos caer en 1 de 3 conclusiones; a saber,
- a. Que el “creer con el corazón” es la definición de “FE”; y, entonces, a la “fe” le debemos agregar una confesión.
- b. Que el “creer con el corazón”, es el único verdadero requisito; sin embargo, la prueba será si lo confieso con mi boca.
- c. Que el “creer con el corazón” y “confesarle como Señor”, son 2 componentes de la FE que salva.
Tenemos problemas con 2 de las 3 opiniones; pues veremos:
Problemas con la opción A: Si a la fe, le debemos agregar una confesión, entonces tiramos abajo todo el argumento de la “Justificación por Fe Sola” de Pablo, en Romanos 3-5
Problemas con la opción B: Esta opción parece muy tentadora; sin embargo, no estamos respetando lo que verdaderamente dice el pasaje. Aquí, si bien el “confesar” se lo pone necesariamente como lo que toma lugar luego de lo que ocurre en el corazón (creer), también es propuesto como parte del requisito para ser salvo; y no simplemente como una prueba de que “ya fui salvo”.
Entonces, sólo nos queda 1 opción; y creo que es la correcta:
El creer con el corazón + confesarlo como “Señor” = FE.
Y eso lo deducimos, por 2 cosas:
- a. por el testimonio de todas las Escrituras, de que la salvación es sólo por FE (Ef.2:8)
- b. Porque, de otra manera, se pierde el sentido de las mismas palabras del apóstol, siendo que ambos requisitos (creer con el corazón y confesarlo), están subordinados a la cláusula “la justicia que es por la fe”.
Antes de que pienses que esto no tiene sentido, continúa leyendo un poco más y se hará más claro. Esta es mi premisa: Lo que parece que el apóstol quiere hacer, es cavar profundo en el mensaje apostólico de salvación por fe, y describir, por medio de 2 requisitos, aquella fe que salva. Aparentemente, la Fe es una moneda de 2 caras, en la cual se presentan:
a. El aspecto Pasivo de la fe. El cual es el “fundamento” de dicha fe; que es, en las palabras de nuestro pasaje, “creer con el corazón que Cristo resucitó de entre los muertos”. En este sentido, este aspecto todavía no nos introduce la idea de un compromiso con dicha verdad, sino el asentimiento intelectual y verdadero, en la Persona y Obra de Jesucristo. Si, lo intelectual no lo es todo. Pero si es algo, y necesario. Debemos tener en cuenta que, debe haber un recibimiento de la verdad como para luego comprometerse con ella; no sea que el pecador se halle abrazando un enunciado que no está decidido a aceptar completamente. Es decir, si el pecador se compromete con un evangelio que no sea salvación por gracia sola y através de la fe sola, en Cristo solo, se le debe hacer la misma pregunta que le hizo el seguro general asirio al rey Ezequías: ¿qué es esta confianza en que te apoyas? [nota: si bien sabemos que cuando la Biblia habla de “creer”, es mucho más que un mero asentamiento intelectual de las verdades del evangelio, en este caso, le hacemos énfasis aquí porque el apóstol está dividiendo el contenido de la “fe que predicamos” en dos; y es completado en el próximo aspecto].
b. El aspecto Activo de la fe. El cual, siendo construido sobre la anterior base, consiste en la Valiente Confesión de que Cristo es el Señor. En este sentido, este aspecto implicaba un total compromiso con la verdad aceptada, declarando con seguridad que ni la muerte misma lo haría desertar. En aquel tiempo, el emperador era el Kyrios; de manera que, tanto para judíos como para gentiles, la Confesión Verbal de “¡Jesucristo es nuestro Kyrios!” implicaba un compromiso con él de por vida. Y dicho compromiso había de ser pronunciado audiblemente para ser salvo; pues, una mera “creencia” en los hechos del evangelio en el corazón, no llevada a un nivel de compromiso radical, no brindaba salvación; pues, no era una Fe Completa ni Verdadera. Uno puede pensar, “Pero, ¿no era posible comprometerse con Cristo como Señor en el corazón? ¿Por qué la necesidad de Confesarlo con la boca para ser salvo? Y a esto respondemos, que la Confesión verbal en ese tiempo, era la máxima Expresión de Compromiso Total- y nada menos que eso, es demandado si alguien ha de ser salvo. Y esto no sonaba extraño para nadie que hubiera estado en los tiempos de Cristo, ya que ese es el mismo mensaje que él mismo se la pasó predicando, Jn. 8:31,32. Esto es muy importante. ¿Listo? Ahí vá: El enfoque que Pablo quiere dar, es en qué es lo que se está confesando, más que el acto mismo de confesar. Lo que toma lugar en el momento de la confesión- como recién explicamos, un compromiso total- es lo que el apóstol quiere proponer como necesario, y no que nos enredemos en problemas que él ni se hace cargo de aclarar (si el acto de confesar con la boca es un “bien o acto que sumo a la fe”, ¡que iría en contra de toda su teología y sería absurdo, siendo que quiere explicarnos la justicia que viene por la fe!!!)
Si nos preguntamos, ¿por qué el confesar con la boca a Jesús como Señor no es nombrado como parte del requisito para ser salvo en otra parte de la Biblia? Bueno, sencillamente, porque el poder no está en la confesión misma per se. Espero haber sido claro.
¿Entiende el mundo hoy lo que este pasaje verdaderamente implica?- Absolutamente ¡NO! Hoy no tenemos un Emperador que demande adoración como en esos tiempos; por lo cual, hoy en día cualquiera dice “Jesús es el Señor”, y eso no cuesta nada. Si queremos serle fiel al texto, vamos a tener que explicar el significado de la demanda descrita aquí por Pablo. Hoy en día, si queremos serle fiel al texto, debemos predicar un evangelio que demande una consagración total, como aquello que apuntaba la confesión. Quizá, en los tiempos de gran persecución próxima, la Iglesia predicará este texto de una manera literal, y será comprendido; pues, según la profecía Bíblica, el Anticristo demandará la adoración de todos los vivos. ¡Que el Señor nos dé la gracia para serle fieles hasta el fin!





