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¿Es Juan 3:16 el aguijón en la carne de la Predestinación?

Por Pablo, el Viernes 13 agosto 2010 Etiquetas: , , ,

“¡TODO AQUEL SIGNIFICA TODO AQUEL!, escuché en una canción cantada por un coro en una iglesia, hace mas o menos un mes. No era necesario pensar mucho como para descubrir el viento teológico que impulsaba las olas de estas palabras, y ver un “ataque pasivo” a las doctrinas de la Gracia, o el calvinismo bíblico. Es que, a la mente de la mayoría, creer en Juan 3:16 – que dice que la salvación es para “TODO AQUEL” que quiere creer-, y creer que hay un Dios que escoge a quién salvar y a quién no, es terrible; es herejía, es proponer a un Dios tirano. La lógica normal, lleva a las sinceras mentes de varios evangélicos a desechar cualquier doctrina que esté fundada en Predestinación y Elección Soberana- por lo menos, cuando el destino de las personas está en juego. Y la verdad, quiero que pienses conmigo un momento. No están tan lejos de la verdad: ¿qué clase de hereje pensaría que Dios juega con los hombres, dándoles la oportunidad para que escojan lo que quieren, y luego Él ser el que termine decidiendo qué hacer y qué no, independientemente de la elección del ser humano?

Eso nos haría robots; o peor aún, marionetas. Y Dios es dibujado como el Titiritero que hace lo que se le antoja con nosotros los títeres, y por un lado sabemos que tenemos que tomar decisiones, pero por el otro lado, no importa: total, Dios hace lo que se le da la gana; quieras o no.

Lamentablemente, eso es lo que el cristiano promedio piensa sobre el calvinismo. En parte, tienen razón, pues no nos hemos sabido explicar de una manera bíblica y coherente. Déjame ponerte un ejemplo. Normalmente, han venido amigos y conocidos a preguntarme: ¿Estás del lado del libre albedrío o de la Soberanía de Dios? . Ahora, te voy a explicar cuál es la respuesta que normalmente, nosotros le damos: “¡Absolutamente la Soberanía de Dios!”. Sin embargo, hemos dado la respuesta incorrecta. ¿Por qué? Pues, porque lo que una persona normal entiende por el término libre albedrío, no es exactamente lo que nosotros entendemos por ese término. He descubierto que casi- para no decir, totalmente-todas las personas a las que le pregunto que me definan lo que quieren decir por libre albedrío, lo describen en términos de responsabilidad humana. Esta es la respuesta común: “libre albedrío significa que el hombre escoge lo que desea y lo que quiere“. Entonces, si esa es la definición real, ¡claro que lo creo! Y de hecho, la teología Bíblica y Reformada jamás, jamás, jamás ha negado que el hombre es responsable y siempre escoge lo que desea.

El problema es, no que el hombre no sea naturalmente libre para escoger lo que quiere: no; antes, que todo lo que quiere es pecado, pecado, y más pecado, y siempre escoge ‘libremente’ lo que ama, a saber, el pecado. La gran gran mayoría de los que odian las Doctrinas del Calvinismo, en vez de entender lo que se llama la Total depravación, lo transforman en Total erradicación; (esto es, que el hombre, luego de la caída, ha quedado en una posición monstruosa que no le permite escoger por el evangelio y Dios). “Entonces”, según ellos, “Dios juega con el hombre, porque le pide a un elefante que vuele, lo cual obviamente es imposible”.

Pero hay una gran diferencia entre no ser naturalmente capaz de hacer algo, y no ser moralmente capaz de hacer algo. Y es una diferencia que, si es mal entendida, todas las doctrinas de la Gracia llegan a ser amargas al paladar, y con mucha razón. Este es un ejemplo que dio un profesor en un momento, de su entendimiento de la “Total depravación”:

“Si tú eres un estudiante que ha fallado en todas mis materias, y yo te dijera que te pido sólo 1 cosa que hagas, ¿la harías? (El alumno, animado, asiente). Bueno, entonces, si cumples esta sóla cosa, pasarás mi clase, ¿estás listo? (Otra vez el alumno muestra total disposición)…Bueno. Quiero que vueles”. Cuando terminó de dar la ilustración, aseguró que esto es lo que enseña el calvinismo: que Dios le pide al mundo que haga algo, que es obvio que el mundo no puede hacer porque está “muerto” en sus pecados. Y pasa a explicar cuán errado está el calvinismo.

Ahora, ¿que tiene de malo esa explicación? Sencillamente, ese profesor ha caído en la misma trampa que la mayoría: ha cambiado la Total depravación por Total erradicación de la voluntad humana. Él entiende que el calvinismo enseña que el hombre ni si quiera naturalmente, tiene las facultades para responder al evangelio. “Y por eso”, según él, “el calvinismo enseña que el hombre no tiene responsabilidad, y que todo es pura Soberanía de Dios”.

Ahora, ¿qué es lo que realmente enseña la Biblia, y la Teología Reformada, especialmente en cuanto al tema de la Total depravación y responsabilidad del hombre? Déjame ponértelo con un corto ejemplo: Yo siempre tuve un problema desde que era adolescente, que era que nunca me gustó (hasta el día de hoy) sacar la basura al tacho. No sé por qué, pero siento que es un esfuerzo demasiado grande. Ahora, si mi papá me pedía que lo hiciera, debía hacerlo (si no, las consecuencias dolerían). Imaginémonos que yo estoy jugando videojuegos en mi cuarto, y mi papá me dice que saque la basura afuera, y yo le digo que no quiero. Me lo pide otra vez, y le digo que no quiero. Ya es la tercera (y última) vez, y me niego nuevamente. Si, se vienen la disciplina. Pero, cuando entra a mi cuarto enojado para darme mi castigo bien merecido, yo lo freno y le digo: “Papá, ¿acaso no te das cuenta que estoy haciendo otra cosa, y no tengo ganas de hacerlo? ¿Por qué me pides que te obedezca, si sabes que no iba a querer hacerlo? Por lo tanto, mi lógica es la siguiente: no me puedes hacer responsable y castigarme, porque tú sabías que no iba a sentir el deseo de obedecer”.

No hace falta decir que pasaría luego de eso, pero la pregunta es: ¿cuál fue mi lógica? Fue, que yo no puedo ser hallado “culpable” de algo, si se me pidió algo que era obvio que no iba a desear hacer. Y eso es un disparate, todos lo sabemos. Yo no estaba naturalmente incapacitado (pues tengo piernas, oídos, manos, todo lo necesario para obedecer)- sin embargo, fui esclavo de un deseo más fuerte, que era hacer mi voluntad. Fui incapaz de obedecer, porque moralmente mi voluntad se halló sierva de mis propios intereses, y no los de mi papá. Yo escogí lo que quise, y lo escogí conscientemente y amando mi propia desobediencia, porque soy siervo de mis propios deseos; y soy totalmente responsable porque fue mi decisión.

Eso es sencillamente lo que queremos decir con que despreciamos, desalentamos y desechamos rotundamente la noción del libre albedrío; pues, ese término no resuelve el problema de saber si somos responsables, o si escogemos lo que queremos. Todos creemos eso. También, debemos entender que todo lo que hacemos, todas las decisiones que tomamos, siempre están determinadas por lo que deseamos más fuerte. Y ahí es donde encontramos el problema: a saber, que siempre nuestro deseo de pecar y desobedecer y odiar a Dios, es lo que va a vencer. De ahí que, desde el comienzo de la humanidad y luego de la caída, Génesis 6:5 diga “…y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”. En sencillas palabras; nadie niega que seamos libres para escoger, pero al parecer, no somos libres al escoger (o en el acto mismo de escoger), puesto que nuestros deseos son esclavos del pecado, y siempre, siempre, siempre vamos a amar más al pecado que al evangelio del Reino de Dios: siempre vamos a terminar escogiendo los deseos totalmente depravados de nuestra pecaminosa alma.

Por eso, es que vemos la necesidad de un Dios que escoja desde la eternidad, a personas para salvar. Porque nadie desea rendirse ante el Evangelio de la Gracia; del Reino de Cristo. Hay muchos que ven que la doctrina de la predestinación es horrible, pero es porque ellos en su teología, no ven la necesidad de un Dios que escoja por ellos. Ellos no fueron tan afectados por el pecado; ellos no se ven como esclavos que estén destinados a amar a su propia carne y maldición seductora.

Por el contrario, los calvinistas bíblicos necesitamos un Dios que escoja por nosotros. Necesitamos un Dios que quiebre nuestra voluntad seducida por el pecado para desear conocerle y amarle. Necesitamos mucho más que la “asistencia” del Espíritu Santo; necesitamos un nuevo corazón, con nueva disposición y que nos haga desearle más que a nuestro pecado. Sencillamente, la Biblia dice que Dios, desde la eternidad, ha decidido tomar un grupo innumerable de rebeldes pecadores que Él bien sabía que le rechazarían, y radicalmente cambiar sus corazones para que ellos le amen, deseen y sirvan. Esa “decisión”, tomada en la eternidad, es lo que el Nuevo testamento llama “Elección”.

Entonces, si quieres explicarle a alguien la doctrina de Elección y Predestinación, no comiences por ella misma; pues dicha doctrina es sólo vista como “gracia”, cuando sentimos la necesidad de ella. Comienza por explicar bien qué significa total depravación, y eso fabricará la necesidad de una Elección Soberana de Dios para con el pecador.

“TODO AQUEL SIGNIFICA TODO AQUEL”. Por su puesto que si. Todo aquel que quiera, venga y tome del agua de vida gratuitamente. Nadie será echado afuera, Dios no le cerrará la puerta al que viene con sus manos sucias de pecados al calvario. ¡Hay Redención perfecta y segura para todo aquel que depende de la Obediencia y Sacrifico de Cristo! Todos creemos eso. Lo que agregamos, es que, si Dios no hubiera soberanamente escogido a muchos pecadores como lo hizo, nadie hubiese respondido al llamado de “todo aquel”, porque nadie hubiese preferido a Dios que a su propia carne sensual y a este atractivo mundo. Es interesante como muchos ven en Juan 3:16 un “problema” para la teología Reformada, cuando en realidad, ésta es asegurada por dicho versículo.

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