Blog Cristiano Hoy

12 ene

Mito N° 6 Los Reformados sí que son bien estudiosos.

Por Jorge, el Jueves 12 enero 2012 en:

 

Este, debo decir con franqueza, es uno de esos mitos donde la fama nos precede y porqué no, un mito conveniente aunque no siempre real. De cierto, en nuestro medio reconocemos la bondad de Dios al habernos otorgado hombres verdaderamente dotados por el Espíritu Santo de dones para estudiar, analizar y exponer las Sagradas Escrituras con notoria precisión. Podemos encontrar hombres expertos en idiomas bíblicos, eruditos teólogos, excelentes intérpretes bíblicos, hábiles comentaristas bíblicos, grandes predicadores expositivos, los fascinantes puritanos, fieles pastores y maestros idóneos en las diferentes iglesias locales –qué aunque sus nombres nunca se conozcan-, hacen parte de un gran ramillete de hombres confesos reformados que han mostrado su esmero al estudio esforzado de las Escrituras.

De algunas de sus laboriosas manos también han surgido serias universidades y seminarios que han hecho su aporte a los intereses del reino dándonos hombres muy bien dotados en el servicio cristiano. Reconocemos también que, aunque con lucha, cada vez mas podemos acudir a sus escritos en nuestro idioma, de tantas materias bíblicas que en profundidad estos maestros no han dejado de producir diligentemente. Ni que hablar de fuertes y maduras iglesias locales que incansablemente toman en serio el preparar a hombres idóneos para enseñar también a otros, lo que ha producido un verdadero ejército de hombres y mujeres preparados bíblicamente para el reino de Dios. Desde este punto de vista, oh si, los reformados sí que son bien estudiosos.

Pero debemos aceptar un poco ruborizados que no siempre es así. Muchos confesos reformados solo pueden esgrimir el estudio bíblico de sus maestros y ganar reputación a costa de la historia que les acompaña, pero personalmente no se entregan al estudio de las Escrituras con la diligencia que se esperaría al tener tan bastas herramientas a su lado. Con mucho dolor se puede ver que mas individuos se ven atraídos a adoptar el nombre de ‘reformados’ mientras a la vez, jamás han leído su Biblia ni una vez en toda su vida de pasta a pasta. Individuos que solo se empapan de ciertos ‘tips’ reformados por internet, pero jamás se han zambullido en obras de teología sistemáticamente. Podéis encontrar entre nosotros quien hable con propiedad de la reforma y aun desconocer su propia Confesión de Fe. Más aun, hombres que esgrimen su ‘carnet calvinista’, pero que no son miembros de ninguna iglesia local con responsabilidad.

Lamento desencantar la visión de muchos al bajar la cabeza en franco reconocimiento que la filosofía posmoderna ha empezado a carcomer nuestras férreas costumbres en algunas de nuestras congregaciones. De hecho muchas comunidades antes confesas reformadas, han ido tras el entretenimiento, tras las experiencias, lo novedoso y los pulpitos que hasta hace no mucho era sagrados para la exposición Bíblica, ahora una gran orquesta o la filosofía moderna les ha desplazado. Creyentes cuyas agendas electrónicas les han quitado el gozo de disfrutar de un sermón sistemático y pausado y de sentarse a leer una obra cristiana para ser mejores obreros. Nuestros seminarios reflejan que muchos de sus alumnos, no gozan de la pasión de conocer a Dios mediante las Escrituras, pasión propia de nuestros maestros y más bien afanosamente interesados por acreditaciones y diplomas que lejos de hacerles útiles, les confinará a la seguridad propia y al estancamiento, en muchos casos.

Nuestra intención de ser más conocedores de Dios a veces es mayor que nuestra realidad y creo que estamos en deuda en esta generación en detener la avalancha de mediocridad y nunca acostumbrarnos a ella. Mas bien, alentados por la gran cantidad de hombres que han invertido su vida para proporcionarnos herramientas para cada vez ser más útiles, avanzar más decididamente y recuperar el terreno perdido, con paciencia urgente, pero con determinación. Aun así debemos reconocer que generación tras generación, Dios no se deja sin testimonio fiel y que ha preservado a fieles obreros que no han doblado su rodilla al Baal de la comodidad personal y autocondescendencia y nos han animado con su ejemplo, conocimiento y piedad a llevar en alto el evangelio Bíblico. A ellos gracias por recordarnos que al que más se le da, más se le demandará.

P. Jorge Castañeda

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12 ene

Mito N° 5 Los Reformados adoran a Calvino.

Por Jorge, el Jueves 12 enero 2012 en:

Con el tiempo, después de la reforma protestante, la palabra ‘calvinista’ y ‘reformado’, parecieron identificar al mismo grupo de personas. Y ¿De dónde este apelativo? En la reforma protestante, surgieron hombres a los que Dios uso para volver a traer al frente las doctrinas históricas de la iglesia verdaderamente Bíblica, los que sin duda no fueron perfectos, pero del gran aporte de sus estudios, el cristianismo evangélico aún bebe así no lo sepa, y de hecho, creo que la mayoría de evangélicos no saben su propia historia. Entre estos hombres destacan Lutero y Calvino y un sinnúmero de hombres que fueron usados por Dios para sistematizar las doctrinas que entre la iglesia, han sido verdaderamente ciertísimas.

Pero reconocemos que entre ellos, fue Juan Calvino a quien Dios uso para sistematizar de una manera sobresaliente dichas doctrinas, nada novedoso, nada distinto al evangelio, pero ordenado y concreto. Fue así como la figura de este hombre ganó la reputación que hoy le acompaña. Lamentablemente al pasar del tiempo, este enemigo de la iglesia romana, también se ha vuelto enemigo de los evangélicos quienes muchas veces sin conocerle y sin haber leído ni uno de sus escritos, se aventuran a criticarle de mundano, asesino, libertino, legalista y hasta demoniaco. Seguro que sus escritos ahora son más conocidos y solo un vistazo a ellos puede dar de primera mano la información debida que deja sin fundamento tales ideas.

Pero mi punto aquí no es defender a Calvino, es desmitificar lo que muchos sostienen al creer que quien se confiesa reformado es porque ha sustituido la Biblia por los escritos de este hombre, que en todo culto rinde homenaje a la Trinidad y a Calvino, que cada predicación tiene que ver con Calvino, cada comentario tienen que ver con él y que podríamos aceptar no ser llamados cristianos pero nunca soportar que no se nos llame calvinistas. De esta manera se ha creado un mal ambiente en torno a los reformados al calificarles de idolatras, seguidores acérrimos de hombres más que de Dios y avaladores de los errores que Calvino cometió como ser humano que era.

¿Es eso verdad? Para nada lo es. Es mejor dejar en claro que honramos a Calvino como honramos a nuestros maestros a los que Dios mismo nos manda a ‘reconocer entre vosotros a los que los presiden en el Señor’. Le honramos por su entrega y esfuerzo y acogemos la manera como, en general, interpretó las Sagradas Escrituras. Sin embargo también hay que decir que somos críticos con respecto a algunas de sus interpretaciones y no avalamos sus errores personales, aunque tampoco lo satanizamos. Aun así no queremos ponernos en una posición pretenciosa de pensar que el cristianismo evangélico empezó en el siglo XX y más bien, reconocer agradecidos que la obra del Espíritu Santo en la iglesia puede ser rastreada muchísimo antes de nosotros.

Los reformados creemos que hemos recibido una gran herencia bíblica que viene desde los apóstoles y ha pasado por el desarrollo de la iglesia y de mentes brillantes de pastores y maestros en cada época. Hemos recogido y aprovechamos cada cosa que nos ha sido heredada, siempre bajo la luz de la Palabra de Dios la cual consideramos como la Única e Infalible revelación divina. Calvino es un punto prominente en la historia evangélica, pero es solo parte de esta historia, donde hemos visto peregrinar otros hombres con capacidades intelectuales excepcionales y espíritus verdaderamente piadosos, como él y todos tratando a la vez de imitar a nuestro Señor Jesucristo. De esa manera no nos disgusta que se nos llamen ‘calvinistas’ o ‘reformados’ si con eso se hace referencia al amable reconocimiento de reconocernos como herederos del desarrollo doctrinal de la iglesia por los siglos y sistematizado con maestría en la reforma y posterior a ella. Pero huiríamos si esos apellidos los dispensan contra nosotros para señalar que somos un grupo seguidor de hombres y no de Dios.

En épocas de ‘conciertos’, ‘artistas cristianos’, ‘shows de predicaciones televisadas’, ‘lideres autónomos’, sí que vemos en otros lo que se nos critica. Seguidores de hombres, de fama, fortuna, reconocimiento, nos hace pensar si es que el mito que nos atribuyen a nosotros no es más bien un reflejo propio. Si algo hemos aprendido por los siglos y a través de tales maestros, teólogos, pastores y hermanos antiguos es que ni ellos mismos reclamaron gloria para sí mismos pues vivían para un fin mayor, que vivieron austeramente, esforzados intelectualmente, grandes en oración y servicio, pero por sobretodo nos enseñaron a ver la vida y a escribir en cada cosa que hagamos: Soli Deo Gloria, Solo para la Gloria de Dios.

P. Jorge Castañeda

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12 ene

Mito N° 4 Los Reformados no evangelizan.

Por Jorge, el Jueves 12 enero 2012 en:

Uno de los distintivos de la doctrina reformada es el creer radicalmente en las llamadas ‘Doctrinas de la Gracia’, lo que significa que creemos en que Dios en la obra de salvación actúa según el propósito de su voluntad hacia pecadores que solo merecen la condenación eterna. Eso implica que si alguien llega a ser salvo, fundamentalmente no lo fue por iniciativa propia o gracias a su gran determinación de elegir a Cristo. Si bien el hombre es quien cree en Cristo para salvación, el punto es que creyó por el designio soberano de Dios, pues en su estado natural se encuentra muerto en delitos y pecados y así solo merece ira y condenación de divina.

Estas doctrinas nos hacen reconocedores del testimonio Bíblico de la existencia de un grupo de personas al que le llama elegidos, predestinados o llamados. Este grupo de personas no están allí por algún merito propio, esencialmente no son distintos a los que se pierden, pero soberana y eternamente Dios les ha elegido para mostrar en ellos la gloriosa gracia que tiene al no pagarles conforme sus pecados y en algún momento del transcurso de sus vidas, los atrae por el evangelio a Cristo para ser salvos. De forma que creemos que solo los elegidos serán finalmente salvos por la gracia soberana de Dios de principio a fin.

Ahora bien, muchos nos preguntan: – ¿Así que solo ellos serán salvos verdad? -Sí, así es, es lo que decimos. – De manera que si alguno no es elegido de Dios y se le predica el evangelio nunca creerá ¿Verdad? Oh, así es, sus propios pecados le oscurecerán y no vendrá a Cristo. – ¿Entonces porque predicar el evangelio si finalmente el elegido creerá en Cristo y por mas que se le predique al no elegido, nunca creerá?. De esa forma muchos han llegado a la conclusión que los reformados no vemos la urgencia de evangelizar al perdido, que desalentamos a las personas a la predicación indiscriminada del evangelio y que hasta nos ponemos en una posición arrogante al solo predicarle el evangelio a los que son elegidos – cómo si supiéramos quienes son-.

Creo que aquí está el mito y lo responderé en varias etapas. Lo primero que hay que decir es que como cristianos que pretendemos mantener en alto nuestra plena adhesión a las Sagradas Escrituras, reconocemos el claro mandato de Dios de predicar a todo ser humano el evangelio, claro está, según nuestras posibilidades. No podemos ser bíblicos y pasar por alto las claras exhortaciones bíblicas acerca de anunciar el evangelio. Así que creemos y procuramos obedecer la ordenanza de Dios de predicar el evangelio. Segundo, la doctrina de la predestinación no anula, antes anima la predicación del evangelio, porque es el medio establecido por Dios para atraer a sí mismo los que ha elegido para salvación. Así que por medio de dicha predicación, Dios llama a los suyos, los atrae a Él y los salva. Si no predicáramos el evangelio estaríamos negando de cierta manera, la misma doctrina de la predestinación de Dios quien no solo predestinó los fines (la salvación de los elegidos) sino que predestinó los medios (la predicación del evangelio) para alcanzar dichos fines.

Tercero, predicamos el evangelio porque a diferencia de lo que se piensa, ningún reformado conoce quienes son los elegidos, es más, nadie aparte de Dios mismo les conoce. Esto hace que nuestra predicación sea indiscriminada, es decir, a todo hombre y a toda clase de hombres, por cuanto los elegidos están velados a nuestros ojos, los cuales solo Dios conoce y solo Dios los traerá a Cristo según su voluntad. Cuarto, predicamos el evangelio y solo el evangelio como medio para la salvación de los hombres y de hecho no verás que adelantamos eventos mundanos para atraer a los elegidos. Seguramente es cuando los demás ven que los reformados no hacemos conciertos, recreaciones o shows con el fin de atraer al perdido, que imaginan que no evangelizamos. Sin embargo, es tal nuestra confianza en el poderoso evangelio que voluntariamente hemos renunciado a envolver el evangelio con el dulce del mundo para que sea más atractivo. Creemos que solo el evangelio es poder de Dios para salvación y que no necesita métodos ni ayudas del mundo para lograr su fin, que es salvar.

A juzgar por la historia de la iglesia, encontrarás que fueron los reformados los pioneros de las misiones ‘modernas’ alrededor del mundo, pero eso te lo dejo a tu investigación. Pero a juzgar por nuestras reuniones semanales, es allí donde principalmente develamos que este mito carece de fundamento. Para el reformado la predicación del evangelio no es aquello que en un culto viene después de cantar. Si algo distingue a los reformados, es la perseverante costumbre de semana tras semana sin faltar una de ellas, de predicar el evangelio y darle el lugar central en nuestras reuniones. Bajo esta realidad más bien aceptaría que se nos criticara por una abundante exposición a las Escrituras y no el viejo y falso mito que los reformados no predicamos el evangelio.

P. Jorge Castañeda

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27 dic

Mito N° 3 A Los Reformados les hace falta amor.

Por Jorge, el Martes 27 diciembre 2011 en:

En el ambiente evangélico parece que desde hace ya mucho existe y crece el concepto que el amor es lo mas importante mientras que la verdad doctrinal divide, lo cual bajo este punto de vista lo uno excluye lo otro. Es en verdad bien confuso que cada vez más se presente el amor como antónimo de la verdad y se exhorte el amor a expensas de la verdad. No es raro encontrar este concepto de amor versus verdad en el mundo, lo verdaderamente despistante es que sea ese el clamor que se escucha de iglesias que están puestas como columna y baluarte de la verdad[i].

Lo otro también es verdaderamente injusto, ese concepto que lo más importante es la verdad a costa del amor y si algo debemos aceptar de muchas maneras es que en ocasiones como reformados al parecer celamos más la verdad que el amor. Luego ¿Por qué escoger? ¿Debemos hacerlo? ¿No dice la Biblia que debemos hablar la verdad en amor? Se empieza a ver como algo común que muchas personas afines a la reforma, toman fuerza tras ver cortos videos por internet para andar vociferando de cualquier manera el mensaje del evangelio, todo por la verdad[ii].  Se ha pasado del extremo amplitudista de decirle a todo aquel que repita una oración: Ahora eres salvo, al extremo reduccionista de decirle a cualquier creyente: Nunca has sido salvo. En esto, creo, debemos escuchar humildemente las voces que nos exhortan al amor y crecer.

Pero la lucha difícilmente se da en este aspecto, pues cuando se nos critica de falta de amor, es porque hemos vuelto a poner en circulación palabras que para una generación consentida, hedonista, amante de la comodidad, poco sufriente, les parecen inoportunas y crueles. Seguramente muchas generaciones de creyentes se han levantado con la idea que lo más importante que Dios hizo es el hombre, que Dios se desvive por el ser humano, que Dios es siervo del hombre, que el mayor problema del hombre es que es muy valioso y no lo sabe. Estas generaciones lógicamente nos tildarán de faltos de amor cuando hablamos del pecado y de pecados con nombre propio, de la mortificación del mismo, de cargar la cruz o negarse a sí mismos, cuando hablamos de un cielo e infierno literal, cuando hablamos de verdades absolutas y de combatir por la fe una vez dada a los santos. Así cualquier cosa que no vaya con la unidad antropocéntrica, es visto como falto de amor[iii].

Es verdaderamente complicado ver comunidades que nunca antes habían escuchado las palabras: Disciplina eclesiástica y mucho menos: Excomunión. Ellos nos miran con compasión y nos dicen haber superado estas cosas porque ellos si tienen amor[iv]. Se incomodan verdaderamente cuando escuchan que algo está mal y les incomoda la corrección, pues en su mente, verdad y amor se excluyen. Estos conceptos tienen que ver más con psicología y humanismo que con Biblia y lamentablemente el verdadero amor y unidad, dados por Dios a través de la verdad doctrinal, han sido casi mutilados de la practica y jerga de muchos.

Tal vez en un mundo posmoderno y relativista sostener verdades absolutas y hablar de doctrinas o puntos innegociables parece absurdo y radical y mucho más cuando el mundo no cesa de gritar: tolerancia y convivencia. Pero cualquiera que no se haya dejado minar la mente por las filosofías mundanas sabrá que en la Biblia no hay verdades relativas sino absolutas, las cuales se nos mandó predicar para hacer discípulos, imitadores y sostenedores de las mismas verdades. Es una muestra de verdadero amor al mundo y a otros creyentes, el hablar la verdad del evangelio tal cual es, sin quitarle peso a la cruz ni gloria a lo santo. Es una verdadera muestra de amor detener en el camino que lleva a la perdición a muchos mostrándoles el camino verdadero, el poco popular, el camino estrecho. Es verdaderamente amoroso encontrar hermanos que invierten sus vidas y recursos para que otros conozcan el evangelio Bíblico cada vez con más claridad.

Los reformados seguramente tenemos que mantenernos firmes en la verdad a toda costa y no retroceder en el encargo divino de guardar el depósito del evangelio que se nos encomendó por Cristo mismo. Nunca olvidando que la verdad se dice en amor, pero atentos a la práctica del amor Bíblico no el que nos enseña el mundo y sus filosofías. Pero atendamos que sin quitarle peso a otras cosas, la mayor muestra de amor que hemos aprendido de Dios es anunciar el evangelio de Jesucristo a una generación maligna y perversa y porque no a muchos cristianos que hoy están bien confundidos. 

P. Jorge Castañeda


[i] Lamentablemente esta forma de ver la verdad como algo adverso, ha sido un buen terreno donde el ecumenismo está cosechando sus buenos frutos. Algo que debe llamar la atención a la iglesia para poner las cosas en su justo orden.

[ii] A veces encontramos personas que piensan que predicar con poder el evangelio es asumir una forma confrontacional cada vez que hablan. Sin quitarle valor a la manera confrontacional de algunos predicadores reformados, se deja a un lado que el evangelio debe ser explicado, enseñado y no solo confrontado.

[iii] Unidad antropocéntrica le llamamos a la unidad basada en postulados meramente humanos como la convivencia pacífica, tolerancia, etc, que difiere a la unidad Bíblica, la cual se da a través de la verdad, no sin ella.

[iv] Es el mismo argumento de la psicología infantil que lleva a muchos padres a decir: Yo amo tanto a mis hijos que nunca los castigo. Pero la psicología en general es antropocéntrica, mundana y un falso maestro.

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24 dic

Mito N° 2 Los Reformados no le dan libertad al Espíritu Santo.

Por Jorge, el Sábado 24 diciembre 2011 en:

En el primer mito que abordábamos en la entrada anterior aclarábamos que efectivamente los reformados creemos en el Espíritu Santo y aunque buscamos una mayor influencia en nuestras almas de Su parte, encontramos que como todo hijo de Dios, debemos luchar y exponernos a los medios de gracia con diligencia para vernos cada vez mas llenos del Espíritu Santo, en lo cual, debemos aceptar que aun fracasamos. Aun así seguimos clamando en nuestro interior por el mismo Espíritu: Abba Padre.

El segundo mito a tratar, viene muy ligado al anterior y lo recibimos de amables hermanos que nos consideran cristianos, pero que nos llaman la atención por no darle libertad al Espíritu Santo en nuestras vidas e iglesias. A juzgar por lo que ven, muchas veces señalan que las vidas de los cristianos reformados no gozan de rebosante alegría, de dones espirituales, que sus iglesias carecen de abundancia de ministerios, y ni que decir de los cultos desprovistos de toda espontaneidad y libertad, más parecidos a un velorio que a una celebración. De esto, en parte, seguramente debemos aceptar un tanto la exhortación, pues infundadamente, muchos cristianos reformados intuyen que mientras más desprovistos de gozo enfrentemos la vida, siempre con el rostro semejante a un busto de Beethoven y mas displicencia en la adoración a Dios, mas reformado es. Es otro error, pero no es mi punto ahora.

Sin embargo, creo entender esto. Si alguien ha venido al evangelio en los anteriores 30 años, lo más común y casi que el estándar autorizado es encontrar el marcado énfasis en las expresiones externas sea individuales o eclesiásticas y con la cual se califica si alguno está rebosante en el Espíritu Santo o no[i]. Tal vez muchas personas lo único que conocen es el evangelio desarrollado en medio de algarabía, expresiones ruidosas, evidencias bullosas y más. Demasiados cristianos han sido enseñados a buscar la evidencia de la presencia del Espíritu Santo en los dones y no en el fruto[ii], se les ha instruido en palmas e instrumentos y no en salmos, himnos y canticos espirituales[iii], se les ha entretenido para hallar felicidad como un sustituto de la instrucción que lleva al verdadero gozo. Así que entiendo, si una comunidad de creyentes no presenta tales evidencias, debe ser porque no le dan libertad al Espíritu Santo.

Pero nuevamente, no es el caso de los reformados. De hecho al reconocer por las Escrituras cual es la obra que el Espíritu Santo vino a realizar (Regenerar, santificar, vivificar, guiar, influenciar, etc.), pretendemos no ponernos como los primeros tropiezos para que Él haga su obra[iv]. Así cuando predicamos – por ejemplo-, no presionamos a las gentes con métodos humanos para sacarles una decisión por Cristo sino que le damos libertad al Espíritu para que regenere quien quiere. Cuando exhortamos o guiamos a alguien en la palabra de Dios, le damos libertad al Espíritu que obre en la vida de cada creyente convenciéndolo de pecado y guiándolo a toda verdad y no lo amedrentamos con amenazas de la pérdida de su salvación. No estandarizamos qué dones son los que deberían tener los cristianos sino que reconocemos la libertad al Espíritu Santo para dar dones a quien quiere y el que quiere[v]. No presionamos a que todos los creyentes deben manifestar su gozo de determinada forma unificada[vi], más bien les guiamos por medio de la Palabra de Dios que es la herramienta que usa el Espíritu Santo para ello para que pueda presentar una adoración bíblica que glorifique a Dios.

Creo que sin ‘haberlo ya alcanzado’, nos extendemos a no impedir que el Espíritu Santo obre en medio nuestro como Él quiere, siempre buscando nosotros mismos no ser los primeros tropiezos para ello. Y en esta búsqueda hemos llegado a la antigua conclusión: Es cuando olvidamos la Palabra de Dios o la tratamos con ligereza, es cuando nos damos a nuestras propias opiniones, sentires e ideas que el Espíritu Santo de hecho si encuentra tropiezos en nosotros. De esa forma no vemos en conflicto la Biblia y el Espíritu Santo sino que vemos en ello la más rigurosa armonía en el que la divina Persona del Espíritu Santo, ha querido obrar.

P. Jorge Castañeda


[i] No quiero dar a entender con esto que la obra del Espíritu Santo en la vida de los creyentes no vaya acompañada de expresiones externas, pero creo que poner la evidencia de la obra del Espíritu Santo en un individuo en su exterior es un error y mucho mayor error, el sobreenfatizar sobre ello.

[ii] Note que el fruto o la evidencia del Espíritu Santo es fundamentalmente a nivel del carácter Ef.5:29.

[iii] Mire el énfasis de la frase cantar con gracia en los corazones  y salmos espirituales (Col. 3:16), lo que nos deja ver que si bien hay expresiones externas, fundamentalmente enfatizan lo interno.

[iv] Seguramente debemos diferenciar que hay un sentido en que nadie se coloca como un tropiezo efectivo a los planes (decretos) de Dios. Pero en otro sentido, los creyentes podemos hasta entristecer al Espíritu Santo y apagarlo (Ef.4:30; 1 Tes.5:19), dando a entender con esto que por el pecado no confeso, el Espíritu Santo aparata temporalmente algunas de sus influencias santificadoras como corrección a sus hijos (Confesión Bautista de Fe de 1689, Cap. 5 Párrafo 5).

[v] En algunas comunidades, por ejemplo, se presiona a que todo cristiano verdadero debe hablar en lenguas como evidencia de un cristianismo vivo. Sin embargo lo que quiero resaltar aquí es que reconocemos la libertad del Espíritu para dar dones a los creyentes, sin embargo los dones a los que hacemos referencia aquí no son los dones apostólicos sino aquellos dones de continuación.

[vi] Encontramos que en las reuniones de algunas comunidades muchas veces los creyentes son exhortados a: “Si tienes gozo aplaude al Señor” o “Ahora levanta tus manos para adorarle” y hasta la desafortunada arenga: “El que no brinque no es cristiano”.

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23 dic

Mito N° 1 Los Reformados no creen en el Espíritu Santo.

Por Jorge, el Viernes 23 diciembre 2011 en:

Mito N° 1 Los Reformados no creen en el Espíritu Santo.

En la primera entrada hacíamos ver cuál es nuestro propósito general al escribir de este tema el cual es responder de una forma honesta y responsable a los más conocidos mitos generados en torno a la reforma. El propósito no es controvertir sino aclarar, no es meramente argumentar como sí traer luz sobre los temas. A la vez que pretendiendo ser justos en las apreciaciones ajenas, me limitaré a ser general. Y he aquí está uno de los temas más frecuentes con que somos abordados y quizás uno de los más delicados, a saber, que los reformados no creemos en el Espíritu Santo.

Es delicado pues ciertamente si hay una comunidad que no cree en el Espíritu Santo, no es una comunidad Trinitaria, por lo cual no Bíblica y por lo tanto una herejía. El no creer en alguna de las divinas Personas de la Trinidad, pone a un individuo o grupo en el lado sectario y herético de la religión. Por supuesto no es el caso de los reformados quienes han creído y siempre creerán en Dios y su existencia Trina. Miles de documentos podrán comprobar esto mismo y las declaraciones formales de su fe, lo enseñan con claridad evidente[i].

No solo creemos en el Espíritu Santo sino que cada reformado lo necesita, como todo cristiano. Según las Escrituras es el Originador de una nueva vida (regeneración), es el Agente de la santificación del creyente, el Iluminador de los hijos de Dios, su Ayuda en la oración, su Consorte (Paracleto[ii]) en este peregrinar, es por Su divino poder que hemos creído, creemos y perseveraremos creyendo en Cristo nuestro Señor, quien genera el fruto espiritual tan necesario para todo hijo de Dios. Creemos que infunde dones[iii] para la edificación de la Iglesia de Cristo y lo hará hasta que la iglesia alcance la estatura perfecta según Cristo. Le reverenciamos con amor por ser Dios y porque le consideramos absolutamente como el Vicario (Quien está en lugar de) de Cristo en la tierra. Si algún individuo no cree esto no solo no es reformado, ¡No es cristiano en absoluto!

Es por ello que nos preguntamos ¿De dónde ha salido este mito? Seguramente las múltiples corrientes de cristianismo que coexisten hoy han hecho parecer que los reformados no creemos en el Espíritu Santo. De tal manera que si no se apoya o enseña que el Espíritu de Dios  sigue dando dones apostólicos a las personas, que las manifestaciones del Espíritu en una vida son las lenguas, las caídas al piso, el éxtasis y andar guiado por sueños, corazonadas y sentires, muchos dicen: ¡Ellos no creen en el Espíritu Santo! Pero el mito es infundado cada vez que nosotros apelamos a las Escrituras para definir quién es el Espíritu Santo y cuál es la obra para la cual fue enviado. Así, solo la Biblia nos puede definir con claridad que esperar hoy del Espíritu Santo y que no y no nuestras corazonadas o experiencias.

En vano nos amedrentan quienes nos hacen considerar que quizás no le estemos dando el crédito al Espíritu Santo de todas las cosas anteriormente dichas, pues podríamos usar el mismo argumento para hacerles considerar que quizás ellos le estén atribuyendo al Espíritu Santo obras que no hace. Así, para evitar subjetivismos, volvemos a las Escrituras, nuestra ancla infalible de doctrina y vida para conocer a Dios en sus tres Personas. Como reformados sabemos que solo por la influencia del Espíritu Santo, el reino de Dios avanzará y es tal vez uno de los más poderosos estímulos para seguir remando, muchas veces contra la corriente.

P. Jorge Castañeda.


[i]  Puede ver la Confesión de FE de Westminster (1647 d.C), Capitulo 2 y la confesión Bautista de Fé (1689 d.C), Capitulo 2, para comprobar que estas confesiones de fe reformadas sustentan Bíblicamente la doctrina de la Trinidad siguiendo el credo Niceno del año 325 d.C.

[ii] Cuando el Espíritu Santo es llamado Consolador, la palabra original usa ‘Paracleto’, el cual puede ser traducido como Consejero, Asistente, Auxiliador y en fin, ese oficio de estar al lado del creyente en su peregrinar.

[iii] Si bien es un punto controversial, la discusión cesacionista no se encuentra en la pregunta ¿El Espíritu Santo otorga dones a la iglesia?, ya que esto es obvio que sí. Más bien la pregunta que se aborda en cesacionismo es ¿Qué tipo dones son los que el Espíritu otorga a la iglesia?.

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21 dic

Mitos Acerca de los Reformados

Por Jorge, el Miércoles 21 diciembre 2011 en:

Mitos Acerca de los Reformados….

Tienen que ver con algo nuevo ¿Verdad? ¿Es una moda contemporánea? ¿Es un método evangelistico de jóvenes? ¿Es un concilio eclesiástico extranjero? ¿Los reformados que es lo que quieren reformar? Seguramente muchas de estas inquietudes son las que continuamente debemos enfrentar a la hora de confesarnos reformados. Es algo incomodo pues la verdad no queremos ser considerados bajo un apellido un tanto desconocido y más bien quisiéramos ser considerados como cristianos bíblicos solamente, pero es prácticamente imposible que no lleguemos a hablar de ‘ser reformados’ en vista de la variedad de conceptos que la gente se da cuando se habla de cristiano Bíblico.

Algunas miradas incrédulas nos impulsan a dejar bien en claro que ¡Somos cristianos!, que pretendemos sostener las verdades Bíblicas acerca de Dios en Trinidad, la salvación por gracia mediante la fe, la Biblia como palabra de Dios, la segunda venida visible y corporal de Cristo, el juicio venidero…. Sin embargo, otras miradas nos impulsan a declararnos con más precisión como confesionales e históricos[i]. Es decir, contrario a lo que comúnmente piensa la gente cuando escucha la palabra ‘reforma’, no hacemos referencia a algo nuevo, más bien queremos señalar con esto, nuestra identificación con los postulados doctrinales bíblicos que se derivaron de la llamada Reforma Protestante del siglo XVI.

Aun así, no queremos dar la impresión de nuestra adhesión indiscriminada a todo lo que se presentó en este periodo de tiempo[ii], sino solo a aquello que ha sido patrimonio doctrinal de la iglesia bíblica en su historia, pues creemos que en la reforma se puso nuevamente como algo visible, aquellas doctrinas que desde los apóstoles la iglesia ha sostenido en su seno. La reforma no fue algo nuevo, su virtud fue hacer valer las doctrinas históricas (antiguas) sostenidas en general por los padres apostólicos, apologistas y sinnúmero de movimientos que no se rindieron a la manipulación romana ni mundana durante siglos. Por lo cual también hoy, ser reformado no significa para nosotros algo nuevo, una moda contemporánea, un método de evangelismo, ni un apodo que nos de prestigio (aunque a veces y en algunos parece que esto fuera ser reformado) sino identificación histórica doctrinal.

Ha sido tal vez la ‘explosión’ del internet lo que ahora último ha permitido que como en la antigüedad, la reforma vuelva a ser conocida por mas personas ¡y por mas evangélicos! Sin embargo déjeme precisar que pequeñas comunidades y la nunca muy bien estimada literatura (un medio no tan apetecido por el latinoamericano común), pueden testificar que siempre hemos estado allí, que nunca habíamos desaparecido del mapa ‘cristiano evangélico’, solo que los medios masivos de comunicación nos eran esquivos y nuestros libros estaban confinados al último escalón de las estanterías ocupadas por los maestros de la felicidad temporal. Es hasta ahora que nos estamos reconciliando cuidadosamente con el internet, adaptándonos con mucho discernimiento al fecebook, entrando en puntillas a los blog[iii], y nuestros libros ya están escalando con esfuerzo las estanterías nuevamente. Pero nunca abandonando ni queriendo reemplazar nuestra mayor manera de avanzar con el reino de Dios: La predicación expositiva, semanal, incansable, como ha sido nuestra costumbre en siglos.

Así que el aparente resurgimiento de la reforma en nuestro medio nos ha hecho objetos de algunas inquietudes de muchas personas especialmente hermanos cristianos, que al escuchar de ‘los bautistas’ o de Calvino o la reforma ya les salta a la mente una imagen que no hace justicia a lo que realmente somos o a no toda la verdad. Por ello en próximas entradas deseo responder a los más conocidos mitos generados en torno a la reforma de una forma honesta y responsable, mitos que a veces nos perjudican y a veces nos convienen, incómodos mitos que algo tiene de verdad, pero mucho de mentira….juzgue usted mismo.

P. Jorge Castañeda


[i] Confesional hace referencia a haber adoptado una Confesión de Fe escrita, un credo que resume de manera – lo más bíblica posible- su cuerpo de creencias o doctrinas que sostienen.

[ii] Si alguno desea seguir andando en carruajes, o distinguido por un atuendo especial, lo es por gusto propio no por ser reformado.

[iii] Digo “cuidadosamente”, “con discernimiento” y “en puntillas” no como una crítica sino como una virtud, pues vemos como estos medios pueden tender a eclipsar la comunión eclesiástica, el evangelismo personal, y la predicación expositiva en las comunidades locales, ah, y la buena lectura de libros.

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2 jul

¿USTED ES UN VERDADERO MIEMBRO DE LA IGLESIA?

Por Jorge, el Sábado 2 julio 2011 en:

¿USTED ES UN VERDADERO MIEMBRO DE LA IGLESIA?

(Pastor de la Iglesia Bautista Reformada Kabwata (KBC) en Lusaka, Zambia, África, desde 1987)

Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.

(Colosenses 3.15)

Muchos creyentes van a la iglesia de la misma manera que van a la oficina de correos. No saben quién abrió la agencia o la limpió. No les interesa nadie más allí, excepto los funcionarios. Todo lo que desean es enviar su correspondencia para irse después. Ni siquiera se interesan en ojear rápidamente hacia las otras personas que están en la fila, a menos que alguien los llame por el nombre. Si esto sucede, entonces voltean y conversan un poco con aquella persona.

Esto es lo que les sucede a muchos creyentes. Todo lo que les interesa es disfrutar del culto, del pastor y de su mensaje. No saben quién abrió el templo, quién lo barrió, colocó los himnarios en las sillas, etc. Todo lo que desean es oír el sermón y desaparecer, volviendo a casa. Si alguien los saluda, entonces paran, conversan un poco antes de desaparecer, yéndose para la casa.

Con seguridad, eso está mal. Todo creyente debería ser un miembro activo de su iglesia. Si usted es culpable de este tipo de actitud en relación a la iglesia, debe parar. Necesita hacerse miembro de una iglesia local y hacer que su membresía sea significativa.

Hacerse miembro activo de una iglesia

no es opcional para su crecimiento en la santidad.

Esto es lo que la Biblia enseña con la expresión “en un cuerpo”, que encontramos en el versículo que citamos al principio. En su conversión, usted fue unido espiritualmente al cuerpo de Cristo. Esto sucede porque la salvación se asemeja a un paquete. Incluye regeneración, justificación, adopción, habitación del Espíritu, etc. Uno de los elementos de este paquete es la unión con Cristo, o sea, el proceso por el cual el Espíritu Santo lo injerta en el cuerpo de Cristo, de modo que usted llega a ser un miembro orgánico de ese cuerpo (I Cor 12.12-13), en lugar de un miembro autónomo.

Es necesario que esta experiencia espiritual sea traducida a términos concretos por medio de su deliberada unión visible a un grupo de creyentes. Por causa de nuestra unión espiritual con Cristo, juntarse a un grupo de creyentes debe ser su deseo. En usted debe haber el deseo de pertenecer al pueblo de Dios, que es la familia de Dios. Esto es lo que significa ser miembro de una iglesia: es una expresión externa y objetiva de una experiencia subjetiva e íntima.

El Nuevo Testamento no menciona nada con respecto a creyentes que no se interesaban en la iglesia y vivían aisladamente la vida cristiana, andando de aquí para allá. Usted tiene que pertenecer a una iglesia local. Existen muchos creyentes que son semejantes a plantas acuáticas, viven fluctuando de iglesia en iglesia. No pertenecen a la membresía de ninguna, pero están presentes en todas las “poderosas” reuniones de la ciudad. Donde es abierta una nueva iglesia, allí los encontraremos. Y, si otra iglesia es establecida, tales creyentes cambiarán allí.

…su membresía en una iglesia no puede consistir simplemente en un registro formal de miembros. Necesita ser expresada en el involucramiento práctico en toda la vida de la iglesia.

Su crecimiento espiritual es el motivo por el cual Dios desea que usted se haga miembro de una iglesia. Hacerse miembro activo de una iglesia no es opcional para su crecimiento en la santidad. Las inevitables implicaciones de pertenecer a la membresía de una iglesia pueden ser resumidas en la palabra “responsabilidad”, siendo ésta una responsabilidad que tenemos indirectamente para con Dios y directamente los unos para con los otros. Considere el ejemplo de los discípulos presentado en el Nuevo Testamento (Hch 2.42-47; 4:32-35).

Éste es el motivo por el cual su membresía en una iglesia no puede consistir simplemente en un registro formal de miembros. Necesita ser expresada en el involucramiento práctico en toda la vida de la iglesia. Hágase semejante a un hijo que se involucra positivamente en las tareas del hogar.

¿Usted es un verdadero miembro de la iglesia? Si no, ¡termine con esa actitud inmediatamente! Si es miembro de una iglesia, ¿usted es responsable? ¿Existe una real diferencia entre usted y los visitantes? Piense acerca de los miembros de su iglesia, ¿los conoce? ¿Está orando y se interesa por ellos para ayudarlos en sus necesidades? ¡Hágase ahora un miembro responsable de la iglesia!

Es posible ser diligente en nuestra religión y distante en nuestro relacionamiento.

John Blanchard

Tomado de Fe Para Hoy

Traducción: Javier Martínez IBMLG

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25 nov

Falsos Profetas y Prodigios Mentirosos

Por Cristiano Hoy, el Jueves 25 noviembre 2010 en: ,

Textos seleccionados

John MacArthur

Traducido por Armando Valdez

¿Ha notado que no importa cuántas veces los televangelistas carismáticos hagan extrañas profecías falsas, nunca carecen de seguidores, y no dejan de afirmar que el Señor ha hablado directamente a ellos?

Benny Hinn, por ejemplo, hizo una serie de declaraciones proféticas célebres en diciembre de 1989, ninguno de las cuales se hizo realidad, él confiadamente dijo a su congregación en el Centro Cristiano de Orlando que Dios le había revelado que Fidel Castro iba a morir en algún momento de la década de 1990, la comunidad homosexual en Estados Unidos sería destruida por el fuego antes de 1995, y un gran terremoto podría causar estragos en la costa este antes del año 2000; se equivocó en todos ellos, por supuesto. Seguir Leyendo »

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24 nov

Decifrando Pasajes Difíciles: 2 Pedro 3:9

Por Cristiano Hoy, el Miércoles 24 noviembre 2010 en:

Apegándose a lo que Pedro le dice a la iglesia con respecto a algunos de los escritos de Pablo, hay ciertas porciones de las Escrituras que requieren de mayor estudio y exégesis para ser comprendidos y adaptarlos al contexto del pasaje. Creo que muchos de nosotros hemos escuchado o visto como otras personas toman pasajes de la Biblia fuera de contexto y los aplican a las situaciones que ellos desean. Yo diría que muchos de nosotros hemos hecho esto alguna vez. Seguir Leyendo »

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22 nov

Medios de Comunicación Social y Discernimiento Digital

Por Cristiano Hoy, el Lunes 22 noviembre 2010 en:

Hace veinticinco años Neil Postman observó que la televisión se había convertido en una “necesidad” norteamaeircana y lamentó sus efectos en la sociedad.Él describió correctamente la cultura de la década de 1980 como una que se divertía hasta la muerte.. Si estuviera vivo hoy, Postman estaría sorprendido por la rapidez que Twitter, Facebook, y otras formas de medios sociales se han apoderado de nuestra sociedad. Sus críticas planetan una cuestión de interés sobre las tendencias actuales: Si la televisión ha puesto a nuestra cultura en el ataúd, ¿lo habrán asegurado con clavos los medios de comunicación social?

En esta edición del púlpito, el pastor John toma una mirada cuidadosa a la creación de redes sociales y anima a los creyentes a discernir. Seguir Leyendo »

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13 oct

Lecciones de un rescate espectacular

Por Cristiano Hoy, el Miércoles 13 octubre 2010 en:

Finalmente, y luego de 69 días atrapados bajo tierra (para algunos 70), los 33 mineros chilenos comenzaron a ser rescatados en un operativo espectacular que concluyó en el día de ayer, a un costo de más de 22 millones de dólares.

Una cápsula llamada Fenix, diseñada y construida con la colaboración de la Nasa, descendió por un ducto de unos 622 metros de profundidad y 66 centímetros de ancho, sacando a los mineros cronométricamente cada 40 minutos.

Además del profundo drama humano que se vivió estos 70 días en el yacimiento de San José, hay algunas lecciones espirituales que podemos derivar de esta labor de rescate. Seguir Leyendo »

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15 sep

EL SUPREMO DEBER DEL PASTOR

Por Jorge, el Miércoles 15 septiembre 2010 en:

Por: Thomas Ascol

Si alguno anhela obispado, buena obra desea” (1 Tim 3:1)

La palabra clave en este versículo es “obra”. El ministerio pastoral es una obra ardua. Pablo comparó la vida del pastor a la del soldado y a la del labrador. Él animó al joven Timoteo a participar “de los sufrimientos” en el ministerio (2 Tim 2:6, 6).

En el centro de esta obra ardua está la santa tarea de predicar. El Dr. Martyn Lloyd-Jones afirmó que “la más urgente necesidad de la iglesia cristiana es la verdadera predicación”. Su antecesor, G. Campbell Morgan, también sostenía este mismo punto de vista sobre la predicación, cuando la llamó “la suprema obra del ministro cristiano”.

En la introducción a su obra clásica sobre homilética, A Treatise on the Preparation and Delivery of Sermons (Un tratado acerca de la preparación y entrega de sermones), John Broadus argumenta que “la predicación es el gran medio designado para divulgar las buenas nuevas de salvación a través de Cristo”. Se espera que un pastor sea muchas cosas. Él tiene que ser un consejero para aquellos que necesitan de orientación, uno que aliente a aquellos que están desanimados y un consolador para aquellos que están angustiados. Debe ser un administrador de la vida y del ministerio de una iglesia local y un líder que dirige a la iglesia en los caminos adecuados. Pero, dentro de todas estas y otras responsabilidades, el pastor es, primeramente (y sobre todas las demás cosas), un predicador. Seguir Leyendo »

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9 sep

El ateísmo de Stephen Hawking

Por Cristiano Hoy, el Jueves 9 septiembre 2010 en:

2 septiembre 2010 — Los periodistas científicos están publicando titulares sensacionalistas acerca de las declaraciones de Stephen Hawking de que no hay Dios. Su nuevo libro se titula The Grand Design, un título que suena a teísta, pero de hecho afirma que Dios no es necesario porque nuestra existencia, dice, es consecuencia de la ley de la gravedad.

Stephen Hawking (Oxford, 8 de enero de 1942), célebre matemático y físico especulativo, ha estado luchando durante muchos años contra su esclerosis lateral amitrófica. Ha escrito diversas obras en su intento de formular «la teoría del todo».

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15 ago

Pequeña nota: ¿En que se basa la seguridad de nuestra salvación?

Por Pablo, el Domingo 15 agosto 2010 en:

Creo que la base de nuestra seguridad radica en Cristo, Cristo, y Cristo. De hecho, una de las condiciones que el Hijo tuvo ante el Padre al venir a la tierra, era no sólo salvar inicialmente a pecadores, sino asegurar la preservación de ellos hasta el último día: “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero”, Juan 6:39. Cristo es el todo de nuestra salvación, de principio a fin; sólo anclados a Su obediencia, Muerte vicaria en lugar nuestro y resurrección en gloria hemos de ser salvos.

Al mismo tiempo, Dios asegura que, en los salvos, Él obrará no sólo una salvación inicial, sino una salvación progresiva del poder del pecado, de manera que Su obra real se evidenciará por medio de amor y obediencia a los mandamientos de Él: “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él”, 1 Juan 2:3. Esta evidencia no es opcional; sino que es real; y no sólo es real, sino que es necesaria para llegar a la salvación final: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”, Ap. 2:10-11. Aquí, el “ser fiel hasta la muerte” y “el que venciere” son puestos paralelamente; y “yo te daré la corona de la vida” va con “no sufrirá daño de la segunda muerte”. También ver Stgo.2:5, donde leemos que el reino ha sido prometido “…a los que le aman”. También ver Heb. 12:14, Col 1:23, 1 Pedro 1:5, etc.

Aún así, y con todo, no se debe confundir la evidencia de nuestra salvación, con la base de la seguridad de ésta. El bien estar de un edificio, con sus cañerías funcionando y con sus paredes firmes, es la evidencia de que es digno de mi confianza. Sin embargo, ninguna de esas características constituyen en sí mismas, la base del edificio: no, sino sus cimientos. Esa es la única base de seguridad. Puede que a veces las cosas no funcionen bien en el edificio, y que diferentes temblores lo sacudan. En ese caso (y en cualquier caso), estaré seguro en dicho edificio, si sé que sus cimientos son inalterablemente firmes.

De la misma manera, creo que es un error grave tratar de basar nuestra propia seguridad de salvación, en las evidencias. ¡Tengo tantos errores, que ninguna evidencia sería suficiente para darme paz y seguridad! No debemos estar aferrados a otra cosa, ni a otra fuente, que no sea Cristo. Cuando mis pecados se levantan día tras día a acusarme de que no soy digno de Él, corro y me aferro sólo a Cristo, y a su cruz. Si el infierno eterno, con sus demonios y poderes se levantaran para llevar mi alma a los peores sufrimientos de condenación, ¡Dios líbreme de mirar hacia mi débil fe! En ella hallaré confusión, debilidades, imperfecciones. Miro a Cristo, y lo miro a él muriendo por mi, y llevando todas mis culpas y sufriendo por mí. Si él murió por mí, ¡no puedo ser condenado! El Padre no le fallará al Hijo, ni el Hijo le fallará al Padre. Si él me salvó, Él me resucitará para vida. “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más”. ¡Cristo muerto, y resucitado! Él solo es nuestra esperanza de gloria!

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13 ago

¿Es Juan 3:16 el aguijón en la carne de la Predestinación?

Por Pablo, el Viernes 13 agosto 2010 en: , , ,

“¡TODO AQUEL SIGNIFICA TODO AQUEL!, escuché en una canción cantada por un coro en una iglesia, hace mas o menos un mes. No era necesario pensar mucho como para descubrir el viento teológico que impulsaba las olas de estas palabras, y ver un “ataque pasivo” a las doctrinas de la Gracia, o el calvinismo bíblico. Es que, a la mente de la mayoría, creer en Juan 3:16 – que dice que la salvación es para “TODO AQUEL” que quiere creer-, y creer que hay un Dios que escoge a quién salvar y a quién no, es terrible; es herejía, es proponer a un Dios tirano. La lógica normal, lleva a las sinceras mentes de varios evangélicos a desechar cualquier doctrina que esté fundada en Predestinación y Elección Soberana- por lo menos, cuando el destino de las personas está en juego. Y la verdad, quiero que pienses conmigo un momento. No están tan lejos de la verdad: ¿qué clase de hereje pensaría que Dios juega con los hombres, dándoles la oportunidad para que escojan lo que quieren, y luego Él ser el que termine decidiendo qué hacer y qué no, independientemente de la elección del ser humano? Seguir Leyendo »

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